El poder y control criminal de las disidencias Jaime Martínez en Jamundí, sur del Valle, parece no tener límites. Sus acciones, calculadas y que responden a una estrategia terrorista, buscan copar terreno para continuar con su despliegue en ese municipio, como una especie de república independiente al servicio del sanguinario Iván Mordisco.

Como lo ha documentado SEMANA en varias ocasiones, la estructura Jaime Martínez tiene en Jamundí hoteles que utilizan para hospedar menores de edad reclutados; también cuentan con un ‘resort’ de secuestrados en la zona rural alta; una ‘universidad’ del crimen, donde instruyen a los nuevos integrantes en manejo de drones explosivos y ahora también quieren hacerse dueños de grandes extensiones de tierra que serían legalizadas a través de falsas organizaciones sociales y campesinas.

Estas son las condiciones en las que viven los secuestrados de las disidencias de Mordisco. Foto: RESORT SECUESTRADO

SEMANA conoció que detrás de la invasión a la hacienda La Novillera, que inició hace un mes presuntamente de manera espontánea, hay órdenes de los cabecillas disidentes. “El pedido es que la gente salga a tomarse ese predio como sea, al igual que como salen a hacerle asonadas al Ejército”, señaló una fuente que conoce de cerca el caso.

La verdadera intención de esa invasión es ampliar el control de la Jaime Martínez. Con un predio de ese tamaño, de aproximadamente 1.500 hectáreas, tendrían un centro de operaciones terroristas donde podrían contar en un solo lugar con hospedaje para los reclutados, entrenamiento guerrillero y un centro de tortura para secuestrados. Una jugada redonda de los hombres de Mordisco.

Denuncian asonada contra el Ejército en el corregimiento de La Liberia, en Jamundí. Foto: Suministrado a Semana

La estrategia es la misma que las asonadas: las disidencias han entregado comunicación a la comunidad para obligarla a salir y tomarse a la fuerza ese predio. Quien coordina la movilización social es una mujer con el alias de la Gorda, quien se presenta como una supuesta líder comunitaria, pero sus verdaderos nexos son con la Jaime Martínez.

El otro enlace es un hombre presidente de una de las juntas de acción comunal de la zona rural alta de Jamundí.

Cabe recordar que la primera invasión a este predio, donde se cultiva piña, ocurrió hace un mes. La Novillera queda entre el sector Río Claro y el corregimiento de Ampudia. En aquella oportunidad, llegó un número considerable de personas instrumentalizadas por las disidencias y armaron cambuches, de igual manera, presentaron alegatos para reclamar ese terreno como suyo.

La Novillera es una finca que hace parte de la familia Zamorano desde hace más de 90 años. Dicha familia es reconocida en Jamundí por generar empleos en la región principalmente en la agricultura, aunque también han tenido cultivos de peces y búfalos.

Esta hacienda inicia en el corregimiento de Río Claro y se extiende hasta el corregimiento de Villa Colombia en la zona alta del municipio de Jamundí. “Una finca de miles de hectáreas que ha sido el sustento principal de la familia Zamorano, quienes han cuidado de ella a través de sus descendencias”, señaló la fuente consultada por SEMANA.

Hasta el momento, el Gobierno nacional no se ha pronunciado sobre esta expropiación ilegal con tintes terroristas del sanguinario frente Jaime Martínez, la misma estructura que tiene carnetizada a la población civil en Cauca, sur del Valle y zona rural de Buenaventura, y que ha sido responsable de los atentados terroristas en Cali y otros municipios del suroccidente de Colombia.