Valle del Cauca

Exclusivo: SEMANA revela la ruta de los menores reclutados y los dos hoteles donde los hospedan en Jamundí antes de ser enviados al Naya

Las disidencias de Iván Mordisco tienen un ‘centro de acopio’ de niños secuestrados en el corregimiento de Timba, Valle del Cauca.

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15 de febrero de 2026, 5:40 a. m.
Los menores reclutados de manera ilegal reciben entrenamiento armado, adoctrinamiento y preparación para el combate.
Los menores reclutados de manera ilegal reciben entrenamiento armado, adoctrinamiento y preparación para el combate. Foto: Suministrado a Semana

SEMANA deja al descubierto un engranaje clandestino que opera a plena vista en el suroccidente de Colombia: la ruta que siguen decenas de menores de edad reclutados por las disidencias al mando de Iván Mordisco. Un recorrido sistemático, repetido y sostenido en el tiempo, que inicia en varios departamentos del país y converge en un mismo punto: el corregimiento de Timba, jurisdicción de Jamundí.

De acuerdo con información conocida por SEMANA, todos los menores reclutados en Chocó, Nariño, Huila, Tolima, Cauca y el Valle del Cauca son trasladados inicialmente a Timba. Allí permanecen entre dos y tres semanas en hospedajes ubicados en el casco urbano, lugares que la comunidad identifica desde hace meses como centros de acopio de niños, niñas y adolescentes vinculados a la estructura armada ilegal.

“Uno los ve llegar en grupos pequeños, siempre de noche o en la madrugada. No salen, no preguntan nada. Los cuidan hombres armados. Aquí todo el mundo sabe para qué son esos hoteles”, relató a SEMANA un habitante del corregimiento, quien pidió reserva de su identidad por razones de seguridad.

Los hospedajes, según denuncias de la comunidad, son conocidos como Doña María y La T, y funcionan como la primera estación del reclutamiento. Testimonios coinciden en que los menores son alojados allí mientras reciben instrucciones básicas y esperan su traslado a la siguiente fase del proceso: el envío hacia la zona del Naya, donde las disidencias han instalado una escuela de formación de grandes proporciones, descrita por fuentes como un auténtico cantón militar.

Reclutamiento de menores, hoteles
Los menores son repartidos entre los diferentes frentes y columnas que integran el Estado Mayor Central de las Farc. Foto: Suministrado a Semana

En ese territorio selvático y de difícil acceso, los menores reciben entrenamiento armado, adoctrinamiento y preparación para el combate. “Allá los forman para la guerra. Les enseñan a disparar, a moverse en la montaña y a obedecer sin preguntar. Muchos entran siendo niños y salen convertidos en combatientes”, aseguró otra fuente que ha tenido contacto directo con familias afectadas.

Una vez culminado el entrenamiento, los menores son repartidos entre los diferentes frentes y columnas que integran el Estado Mayor Central de las Farc, consolidando un sistema de redistribución que alimenta la expansión armada en varios departamentos del país.

Esta es una de las pocas imágenes del ‘resort de secuestrados’ que conoció SEMANA. Allí tienen a varios de ellos, de diferentes edades.
Esta es una de las pocas imágenes del ‘resort de secuestrados’ que conoció SEMANA. Allí tienen a varios de ellos, de diferentes edades. Foto: API

Entre las estructuras que reciben a los menores entrenados se encuentran el frente Franco Benavides, con presencia en Nariño; Adam Izquierdo, que delinque en el Valle del Cauca; Dagoberto Ramos, en Cauca; Carlos Patiño, con influencia en Cauca y Nariño; y Jaime Martínez, activo entre Valle y Cauca. Todas estas estructuras confluyen en la escuela de formación del Naya y participan en la recepción de nuevos integrantes reclutados forzosamente.

Un capítulo aparte lo protagoniza la estructura Ricardo Velázquez, señalada como la responsable de las acciones terroristas en Jamundí y Cali. Fuentes de inteligencia indican que esta estructura tiene un accionar ciento por ciento urbano y es la encargada de retenes ilegales, robos de camiones, extorsiones y sanciones dentro de zonas urbanas.

“La Ricardo Velázquez recluta directamente en barrios de Jamundí y Cali. Usan amenazas, promesas de dinero o presiones a las familias. Muchos de esos muchachos terminan siendo usados para atentados”, explicó una fuente que conoce el funcionamiento interno del grupo.

En Jamundí, los sectores más golpeados por el reclutamiento serían Terranova, Rodeo, Las Flores y Alameda. En Cali, gran parte del Distrito y zonas como Terrón aparecen en los reportes como puntos críticos. Desde allí, los menores son integrados a células responsables de motocicletas bomba, carros bomba, camionetas cargadas con explosivos y ataques directos contra la Fuerza Pública.

“Son niños los que están poniendo a manejar motos cargadas de explosivos. A muchos los mandan sin saber siquiera a dónde van. Si se niegan, los amenazan con matar a sus familias”, denunció un testigo protegido.

La comunidad de Timba vive bajo un silencio impuesto. Aunque los hospedajes son ampliamente conocidos, el temor frena cualquier denuncia abierta. “Aquí nadie se atreve a hablar. El que pregunte mucho, aparece amenazado. Todos sabemos que esos hoteles no son normales, pero nadie quiere terminar en una lista”, dijo otro residente.

El informe conocido por SEMANA revela que el reclutamiento de menores no es un hecho aislado ni improvisado, sino una operación estructurada que combina control territorial, intimidación urbana y centros de formación rural. Un circuito que comienza en los barrios y veredas, pasa por Timba y termina en los frentes armados que hoy sostienen la ofensiva violenta de las disidencias en el suroccidente del país.

Mientras tanto, las familias de los menores siguen buscando respuestas. “A mi hijo se lo llevaron y nadie nos dice nada. Solo sabemos que lo vieron por Timba y después nunca más”, contó entre lágrimas una madre que aún espera noticias.

La ruta está trazada, los puntos identificados y los testimonios se repiten. La pregunta que queda abierta es por qué, pese a las denuncias y a que la operación ocurre a plena luz del día, el reclutamiento infantil sigue avanzando sin freno en una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado.