El candidato presidencial Luis Gilberto Murillo lanzó una dura crítica a la política de paz del Gobierno nacional y aseguró que el modelo actual “no funcionó”, al tiempo que propuso desmontar las mesas de negociación vigentes para dar paso a una estrategia centrada en los territorios y en el fortalecimiento institucional en las regiones más golpeadas por la violencia.
“El país tiene que decir la verdad: la paz total fracasó, no funcionó”, afirmó Murillo, quien planteó que en un eventual Gobierno suyo se suspenderían los diálogos en curso para evaluar sus resultados y construir un nuevo marco jurídico. Según explicó, ese nuevo enfoque buscaría combinar seguridad y desarrollo, con acciones focalizadas desde el primer día en al menos 14 zonas críticas del país.
El candidato sostuvo que uno de los principales problemas del actual modelo es su carácter centralista. “La paz total se planteó desde una perspectiva centralista. Se diseña desde Bogotá y se negocia desde Bogotá, sin entender las realidades de los territorios”, señaló. En contraste, propuso una “paz territorial”, basada en acuerdos construidos directamente en las regiones y articulados a planes de desarrollo que respondan a las necesidades locales.
Murillo vinculó esa crítica al centralismo con lo que calificó como una forma de racismo estructural. “El país sigue siendo muy bogocéntrico. Ese centralismo también es una expresión de racismo porque no atiende los problemas de nuestras regiones”, afirmó, al referirse particularmente a la situación del suroccidente colombiano.
Durante su intervención, el candidato rechazó los recientes atentados en Valle del Cauca y Cauca y expresó su solidaridad con las víctimas. “No le podemos permitir a la criminalidad un centímetro del territorio. La gente está viviendo con miedo, encerrada en sus barrios, y así es imposible que florezcan oportunidades”, dijo.
Murillo advirtió que la violencia en estas regiones no es un fenómeno nuevo, sino una problemática estructural que se ha agravado por la falta de presencia sostenida del Estado. “Tenemos territorios que viven como en el siglo XIX, otros en el XX y otros en el XXI. Esa desigualdad también se refleja en la seguridad”, señaló.
En ese contexto, cuestionó las respuestas del Gobierno basadas en el envío temporal de tropas. “Las Fuerzas Militares llegan, pero no se quedan. Las comunidades lo saben y los grupos ilegales también. Cuando se retiran, vuelven a tomar el control”, afirmó.
Como parte de su propuesta, planteó la creación de un Consejo Nacional de Coordinación Territorial con participación del presidente, gobernadores y alcaldes, cuyas decisiones sean vinculantes. Además, propuso contratos territoriales que definan inversiones específicas en seguridad, infraestructura y desarrollo social.
El candidato también insistió en la necesidad de modernizar la Fuerza Pública y fortalecer la cooperación internacional en materia de inteligencia. “Hoy la guerra cambió. Hay tecnología, drones, inteligencia artificial. Colombia no puede quedarse rezagada en eso”, afirmó.
Murillo subrayó que la estrategia de paz territorial debe ir acompañada de oportunidades económicas para las comunidades. “La negociación no puede ser solo entre actores armados. Tiene que girar alrededor de planes de desarrollo que protejan a la gente y generen oportunidades”, explicó.
En medio de su diagnóstico, el aspirante alertó sobre el impacto de factores externos como la crisis con Ecuador y la pérdida de oportunidades económicas en el suroccidente. “Menos empleo, menos oportunidades, más exclusión. Todo eso alimenta la violencia”, advirtió.
Finalmente, insistió en que el país debe abandonar el enfoque centralista y reconocer el papel de las regiones en la construcción de soluciones. “Aquí debería estar volcado el Gobierno nacional, no manejando esto a control remoto. La paz se construye desde los territorios o no se construye”, concluyó.