La Fundación WWB Colombia presentó un conjunto de diez recomendaciones estratégicas orientadas a cerrar brechas de desigualdad que afectan a las mujeres y a impulsar un desarrollo económico más productivo, incluyente y sostenible en el país durante el periodo 2026–2030. La iniciativa propone acciones concretas en áreas como autonomía económica, sistemas de cuidado, inclusión financiera y digital, seguridad y salud, así como el fortalecimiento de la gobernanza basada en datos.

El documento surge en un momento clave para la definición de la agenda de desarrollo nacional. De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres al trabajo de cuidado no remunerado, principalmente en labores domésticas y atención a dependientes, lo que limita su participación en el mercado laboral y reduce sus ingresos. Esta situación también ha sido advertida por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que identifica la organización desigual del cuidado como uno de los principales obstáculos para el crecimiento inclusivo en la región.

El 71 por ciento de los emprendimientos impulsados por Drummond son liderados por mujeres de la región. Foto: Cortesía Drummond.

Según el informe, estas brechas se profundizan en las zonas rurales del país. Las mujeres del campo pueden trabajar hasta 14 horas diarias, pero reciben ingresos por apenas el 39 % de ese tiempo. Además, aunque el 76 % es considerado estadísticamente “económicamente inactivo”, en la práctica sostienen las economías familiares y comunitarias mediante actividades productivas, domésticas y de cuidado que no son remuneradas.

El documento también advierte sobre la desigualdad en el emprendimiento. Mientras un negocio liderado por hombres genera en promedio 100 pesos en ventas, uno dirigido por mujeres produce alrededor de 60 pesos, una diferencia que impacta directamente la autonomía económica y la acumulación patrimonial de las mujeres.

“En la actualidad, persisten desigualdades que limitan el potencial productivo de millones de mujeres. Y cuando ese potencial se frena, el país entero pierde enormes oportunidades de crecimiento. Hemos construido estas recomendaciones basadas en evidencia y en nuestra experiencia en los diferentes territorios del país”, afirmó Daniela Konietzko Calero, presidenta de la Fundación WWB Colombia.

Las propuestas se estructuran en cinco dimensiones estratégicas. En el eje de autonomía económica y formalización productiva se plantea implementar rutas de formalización gradual y simplificada para micronegocios de subsistencia, así como avanzar en la titulación conjunta y preferencial de tierras para mujeres rurales con el fin de facilitar el acceso al crédito formal. También se propone fortalecer redes de comercialización que integren a emprendimientos liderados por mujeres en cadenas de valor del sector público y privado.

En materia de cuidado, la fundación propone consolidar centros de atención para infancia, vejez y personas con discapacidad cuyos horarios coincidan con las jornadas laborales de las mujeres, permitiendo que puedan participar activamente en actividades productivas. El documento también plantea reconocer y financiar el cuidado comunitario en territorios con baja presencia institucional.

El informe incluye además recomendaciones para fortalecer la inclusión financiera y digital. Entre ellas se destaca la creación de historiales crediticios alternativos que utilicen datos transaccionales del sistema financiero para reconocer la capacidad real de pago de las mujeres y eliminar sesgos en los algoritmos tradicionales. También propone ampliar créditos con pagos ajustados a ciclos productivos y microseguros sociales que protejan el patrimonio de las emprendedoras ante riesgos climáticos o emergencias de salud.

Para la Fundación WWB Colombia, la investigación tiene un propósito definido: cerrar las brechas de desigualdad que afectan a las mujeres. Foto: Fundación WWB Colombia

En el componente de seguridad y salud, la organización plantea fortalecer la infraestructura de salud sexual y reproductiva en zonas rurales y dispersas, así como implementar mecanismos que reduzcan los precios de medicamentos asociados a este tipo de atención. Asimismo, recomienda incluir productos de higiene menstrual dentro de los kits de asistencia humanitaria para garantizar condiciones de dignidad durante situaciones de emergencia.

“La autonomía económica es una condición estructural para el desarrollo sostenible. Cuando una mujer fortalece su capacidad productiva y financiera, amplía su poder de decisión y fortalece la estabilidad de su entorno”, afirmó Daniela Konietzko.

La Fundación concluye que cerrar las brechas de género no solo responde a un principio de equidad, sino también a una estrategia de eficiencia económica. Reducir las desigualdades en participación laboral e ingresos dinamiza los mercados locales, fortalece la resiliencia de los hogares y contribuye a ampliar la base tributaria del país.

El informe fue puesto a disposición de tomadores de decisión, sector privado, academia y organizaciones sociales como insumo técnico para la construcción de políticas públicas orientadas a consolidar un desarrollo más incluyente y sostenible en Colombia durante los próximos años.