En los últimos años, las autoridades de la ‘sucursal del cielo’ han advertido sobre un incremento en los actos de intolerancia y vandalismo que afectan la infraestructura, los vehículos y el funcionamiento diario del MIO, una situación que también ha generado millonarias pérdidas para la ciudad.
Las agresiones contra estaciones, buses y personal operativo se han convertido en una preocupación recurrente para Metro Cali. Los daños ocasionados por estos hechos han obligado a destinar recursos públicos para reparaciones y reposición de infraestructura afectada.
La magnitud del problema quedó reflejada en las cifras reveladas por Metro Cali. En el espacio de tiempo entre enero de 2024 y junio de 2026 se registraron 5.963 casos de vandalismo contra el sistema, hechos que provocaron daños valorados en más de 4.591 millones de pesos. Los reportes incluyen afectaciones a estaciones, buses, torniquetes, puertas, validadores y otros elementos esenciales para la operación del sistema.
La situación volvió a generar atención luego de un reciente episodio ocurrido en una estación del sistema, donde una joven fue captada empujando a una guarda de seguridad en la estación de Buitreras. El caso, difundido en redes sociales, alzó una voz de alerta sobre los niveles de intolerancia que enfrentan diariamente los trabajadores encargados de la operación y vigilancia del transporte masivo. Por fortuna, la funcionaria sufrió heridas de poca gravedad.
De acuerdo con Metro Cali, los actos vandálicos más frecuentes incluyen daños a vidrios, destrucción de mobiliario, grafitis no autorizados, afectaciones a equipos tecnológicos y agresiones contra la infraestructura de las estaciones. Estas situaciones no solo representan costos económicos, sino que también impactan la experiencia de los usuarios y generan interrupciones en el servicio.
El vandalismo alcanzó su punto máximo de afectaciones en 2021, cuando la cuenta de cobro para la ciudad tuvo un valor cercano a los 80.000 millones de pesos, que se destinaron a la reparación de estaciones, recuperación de equipos y reconstrucción de infraestructura dañada por diferentes hechos vandálicos.
Metro Cali ha señalado que los recursos invertidos en reparaciones podrían utilizarse en proyectos destinados a mejorar la operación del sistema, ampliar la cobertura o fortalecer la atención a los usuarios. Sin embargo, la recurrencia de estos incidentes obliga a destinar parte del presupuesto a la recuperación de bienes afectados.
Las autoridades también han advertido que los daños terminan afectando directamente a los ciudadanos. Cuando una estación resulta vandalizada o un equipo deja de funcionar, los usuarios enfrentan mayores tiempos de espera, dificultades de acceso y limitaciones en la prestación del servicio.
Por lo anterior, Metro Cali reiteró el llamado al cuidado de la infraestructura pública y al respeto por el personal operativo. La entidad insiste en que el MIO es un patrimonio de la ciudad y que los costos derivados del vandalismo terminan impactando las finanzas públicas y la calidad del servicio que reciben miles de caleños cada día.