Un estremecedor video de 3 minutos y 20 segundos que está siendo difundido en redes sociales evidencia el horror que viven los campesinos en la zona rural de Tibú, en Norte de Santander.
En la grabación se escucha la voz de un hombre hablándole a una mujer para que siga sus instrucciones y evite que una carga explosiva le caiga desde un dron.
“Mamí sálgase del camino, pa correr pa allá pa’l rastrojo, sálgase, sálgase, pa salir corriendo pa’l tanque, si la suelta, yo veo, ¡sálgase, corra que la soltó, corra que la soltó, ay poder, en nombre de Jesús, ay, ay, Cristo bendito, ay señor Jesús”, dice esta persona en la grabación.
La carga, según se escucha en el video, cae en un lapso de 13 segundos, tiempo en el que la mujer se adentra en el campo en busca de refugio.
“¿Y ahora?”, le pregunta ella.
“Métase pa acá pa la sombrita, donde no nos vea; ay señor Jesús, pero será que no asoma gente armada”, le responde el hombre.
“Se está moviendo, sí, arriba está, ya se va, ya se va, bueno, mientras se va de carga, vámonos nosotros, padre Celestial”, añade.
“Vámonos, vámonos. Yo no sé qué será lo que no entiende esta gente, viendo que somos gente civiles, gente trabajadora”, agrega.
“Dónde dejó el zapato, búsquelo, búsquelo, que mientras carga, nos vamos nosotros. Estamos trabajando acá en el cacao, si no corremos nos cae a nosotros, esta gente por qué no miran quién está acá”, dice.
SEMANA consultó con fuentes militares que operan en l a zona tratando de mantener el control estatal. Sin embargo, aclararon que precisamente en Pachelli, donde presuntamente fue grabado el video, es uno de los territorios más difíciles de esa geografía.
Allí se vive desde enero del año pasado una cruel confrontación armada entre dos bandos ilegales: el frente 33 de las disidencias y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
En febrero, un equipo periodístico de SEMANA recorrió la zona para hablar con los campesinos y conocer a ciencia cierta qué estaba pasando allá.
Luego de horas de reportería, se comprobó cómo, en Versalles, Filo Gringo, Pacelli y El Tarra, el ELN y las Farc libran una guerra sangrienta con drones, dispositivos cuya venta controlan, supuestamente, las autoridades en Tibú.
Ambos grupos criminales comenzaron a usar esta poderosa arma aérea a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania. Les resulta más económica y pierden menos hombres que en la guerra habitual, según dicen integrantes de los dos grupos armados que están enfrentados. La violencia es tal que solo el año pasado 50.000 personas fueron desplazadas. El problema de esta guerra de drones es que las corrientes de viento, una maniobra equivocada y el peso de los explosivos han causado varias tragedias entre los civiles.
Además, la fuente militar consultada este lunes, 14 de septiembre, advirtió que es difícil saber quién estaba al mando del dron del video y si posiblemente haya sido un “ensayo” del grupo armado,