Un exclusivo condominio de El Peñol (Antioquia) fue convertido en un teatro para que extranjeros se sintieran narcotraficantes por un día. SEMANA recorrió el inmueble y accedió al testimonio de los testigos que salpican al supuesto promotor del libreto: Sacha Lemaire, un canadiense que se codeó con la farándula paisa.

Según la investigación de la Policía nacional, el tour incluía damas de compañía, consumo de cocaína, contacto con animales exóticos y manipulación de armas de fuego.

Al parecer, en el negocio estaría involucrada la banda criminal La Terraza, que está construyendo un imperio criminal con las redes de trata de personas en el Valle de Aburrá. Bajo la lupa de los detectives hay dos mansiones localizadas a un pie de la represa de Guatapé con una vista privilegiada hacia la Piedra del Peñol y alejadas de la zona urbana, cuyos valores son superiores a los dos mil millones de pesos.

Las propiedades en la zona son de un ciudadano canadiense.

Los predios están escondidos detrás de una montaña, posible epicentro de apología al crimen. Los asistentes frecuentes eran ciudadanos estadounidenses y canadienses que pagaban en dólares para disfrutar de las excentricidades de un delincuente adinerado colombiano. Las invitaciones circulaban por medio de mensajes directos en WhatsApp y Facebook, para no llamar la atención de las autoridades.

En el expediente que reposa en la Fiscalía se indicó que los extranjeros eran recogidos en el aeropuerto internacional José María Córdova de Rionegro y se desviaban hacia la zona de embalses; allí iniciaban las fiestas sin restricciones, pues el todopoderoso y dueño del orden sería Sacha Lemaire, quien carga con antecedentes judiciales.

Las jóvenes usaban ropa ajustada, se colgaban de los hombros de los sujetos y bailaban al ritmo del reguetón; en medio del descontrol, se ubicaban en amplios balcones para lanzar disparos a cielo abierto, a plena luz del día, sin importar los caseríos que tenían al frente, y coreaban el nombre de Pablo Escobar.

Los predios están escondidos detrás de una montaña, posible epicentro de apología al crimen.

Las mujeres eran contratadas en los barrios más pobres de Medellín y transportadas en camionetas de alta gama para que hicieran sentir cómodo al turista, incluyendo encuentros sexuales a cambio de dinero. Presuntamente, existía un documento, una especie de catálogo, donde aparecían los rostros de todas ellas para que las escogieran a su gusto. Los estupefacientes también llegaban de la ciudad. El anfitrión tenía un gusto particular por la cocaína y el tusi, una mezcla de sustancias que genera euforia.

Estas inhalaciones se combinaban con whisky y comida por montones. Uno de los testigos confesó: “Él decía que todos los días eran lunes festivos, por eso tanta fiesta”.

Los animales silvestres que exhibía como lujo eran un puma cachorro, dos monos cariblancos y una guacamaya azul, según el reporte expedido por la autoridad ambiental del oriente antioqueño, Cornare.

Supuestamente, las armas de fuego las habría facilitado La Terraza, una poderosa organización que controla el crimen en más de seis comunas de la capital de Antioquia.

Los visitantes, entre ellos una reconocida DJ de Medellín, los lucían con alegría en fotografías que fueron colgadas en internet. Supuestamente, las armas de fuego las habría facilitado La Terraza, una poderosa organización que controla el crimen en más de seis comunas de la capital de Antioquia. Los negocios que son más rentables para sus integrantes son la prostitución, la comercialización de drogas y el cobro de extorsiones.

La unión de todos estos elementos los hacía sentir narcotraficantes por un día: “Ellos se querían sentir como narcos y Sacha les ofrecía todo eso. Es fanático de Pablo Escobar y trataba de imitar su vida por un rato junto a amigos, tanto extranjeros como colombianos”, afirmó uno de los investigadores que le siguió la pista. Y es que lo que ocurría en ese sector era un secreto a voces, así lo indicó el ente de acusación: “El material de prueba evidenció que al lugar acudían colombianos y extranjeros atraídos por la promesa de poder consumir estupefacientes y sostener relaciones sexuales con mujeres que aguardaban en el inmueble”.

La historia de lo que sucede en esta zona se conoció por las escandalosas fiestas de tres días que hacían en los dos inmuebles.

La historia se conoció por las escandalosas fiestas de tres días que hacían en los dos inmuebles. Las canciones de reguetón se escuchaban a todo volumen durante 72 horas seguidas. Ese ruido agotó a millonarios empresarios y académicos que adquirieron una parcela en ese lugar.

La paciencia se terminó cuando se percataron de que los ocupantes estaban fuertemente armados y lanzando tiros como locos. Un video que circuló en redes sociales fue determinante: allí se vio a un hombre agarrar una pistola y disparar sin control. Con esta prueba en mano, las autoridades adelantaron un allanamiento. Mientras los extranjeros insultaban a los policías y los trataban de “indios”, hallaron un revólver, 37 cartuchos y 520 gramos de cocaína. En efecto, Sacha Lemaire fue detenido por los presuntos delitos de tráfico de estupefacientes y porte de armas. Con su captura, se puso al descubierto el macabro paquete turístico.

El poderoso canadiense

Este hombre de 38 años aterrizó por primera vez en Colombia en 2019. Desde ese instante, se presentó como un exitoso empresario y obtuvo la cédula de extranjería. En imágenes que publicó en internet se le vio en exclusivos establecimientos comerciales junto al cantante Kevin Roldán y reconocidos DJ.

Apología al crimen.

Él compró un lujoso apartamento en el barrio El Poblado de Medellín y las dos viviendas en El Peñol. Su vida giraba en torno a esos dos lugares, donde el ruido y el alto flujo de mujeres eran una constante; la sospecha de la Policía nacional es que incitaba a la explotación sexual comercial y al consumo de estupefacientes.

Su vida está llena de polémicas. En 2022, fue denunciado por daño en bien ajeno; en 2023, enfrentó un proceso por aprovechamiento ilícito de los recursos naturales, por tener en cautiverio a los animales silvestres; ese mismo año, fue acusado de amenazas y, en 2024, le abrieron un expediente por lesiones personales.

Siempre se mostró superior ante las personas, por eso se le impuso en El Poblado un comparendo por irrespeto a la autoridad y, horas antes de su captura, intentó atropellar a un uniformado. Mientras que en Cartagena es recordado por infringir el código de convivencia al consumir estupefacientes. Las sanciones están en mora.

En el expediente se resalta su posible relación con La Terraza, pues varios de sus vecinos denunciaron ser víctimas de intimidaciones por parte de sus acompañantes, quienes, ante cualquier reclamo por el exceso de ruido, se presentaban como integrantes de esta organización delincuencial y fuertemente armados.

El supuesto impulsor de los paquetes turísticos se codeó con la farándula colombiana, entre ellos, Kevin Roldán y reconocidos DJ.

“Sí, es un hombre muy problemático, hasta varias personas piensan salir del condominio por todos sus escándalos. Las fiestas son permanentes”, habló otro testigo que pidió omitir su identidad por motivos de seguridad y que soportó las extravagantes fiestas de los extranjeros por 72 horas seguidas. Frente a estos señalamientos, SEMANA pidió una opinión de la defensa del señor Sacha Lemaire y, hasta la publicación de este artículo, no se había obtenido una respuesta.

De momento, él se encuentra privado de la libertad en una estación de Policía en Antioquia, mientras avanza el proceso penal en su contra.Las autoridades están rastreando las redes de explotación sexual que operan en los municipios de El Peñol y Guatapé, pues hay serios indicios de sus movimientos. También por el posible uso de menores de edad en toda esta estructura.