La estructura criminal utilizaba a mujeres indígenas y niños de la comunidad Embera Katío para pedir dinero y donaciones en zonas turísticas de Medellín.
Los productos obtenidos eran revendidos y generaban millonarias ganancias.
Un esquema que operaba en zonas turísticas de la ciudad
Lo que para muchos parecía una escena cotidiana en las calles de Medellín en realidad escondía una compleja red de explotación humana que instrumentalizaba a mujeres indígenas y menores de edad para obtener dinero de transeúntes y turistas.
La justicia colombiana condenó a siete integrantes de una estructura criminal dedicada a explotar a mujeres indígenas y niños de la comunidad Embera Katío en Medellín.
Según establecieron las autoridades, la organización utilizaba bebés recién nacidos y menores de hasta cinco años para pedir dinero, alimentos, pañales, medicamentos y otros productos en sectores de alta afluencia turística de la capital antioqueña.
La investigación, conocida como “La cara oculta de la caridad”, permitió evidenciar que los integrantes de la red se ubicaban principalmente en zonas como el parque Lleras, Provenza y otros puntos de El Poblado.
Allí abordaban especialmente a visitantes extranjeros.
Los niños eran expuestos durante largas jornadas mientras las mujeres solicitaban ayudas económicas o productos de primera necesidad, según in formó la Alcaldía de Medellín.
De acuerdo con las autoridades, detrás de las aparentes necesidades humanitarias existía un negocio ilícito.
Los productos obtenidos mediante las donaciones eran posteriormente revendidos, mientras que el dinero recolectado terminaba en manos de los responsables de la organización.
Las investigaciones señalaron que esta actividad generaba ingresos mensuales que superaban los 180 millones de pesos.
Las pesquisas también determinaron que los menores utilizados por la red tenían edades que iban desde apenas un mes de nacidos hasta los cinco años.
Los investigadores documentaron cómo los niños eran instrumentalizados para despertar compasión entre los ciudadanos y aumentar las ganancias de la estructura criminal.
La operación para desarticular la red se llevó a cabo mediante acciones conjuntas de las autoridades en varios sectores de Medellín, informó la Alcaldía.
Los capturados, entre colombianos y venezolanos, fueron procesados por delitos relacionados con la explotación de menores y el concierto para delinquir.
Las autoridades insistieron en que la utilización de menores para actividades de mendicidad constituye una grave vulneración de sus derechos fundamentales.
Tras la condena de los siete implicados, los organismos de protección continúan realizando seguimiento a las víctimas para evitar que vuelvan a ser captadas por estructuras similares.