Medellín reforzó su estrategia para prevenir y atender incendios forestales ante el incremento de las emergencias y las condiciones de menor lluvia.
El plan concentra esfuerzos en los siete cerros tutelares, reservas naturales y corredores ecológicos de la ciudad.
Más bomberos, guardabosques, monitoreo y atención inmediata hacen parte de la estrategia
La temporada seca puso nuevamente a los ecosistemas de Medellín bajo una vigilancia especial.
La Administración Distrital, a través del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres, el Cuerpo Oficial de Bomberos, la Secretaría de Medio Ambiente y la Secretaría de Salud, reforzó el plan de contingencia para enfrentar el riesgo de incendios forestales.
La preocupación no es menor. De acuerdo con el balance divulgado por la Alcaldía, en 2026 se habían atendido 4.048 emergencias, de las cuales 97 correspondían a incendios forestales, según el corte de julio.
Sin embargo, la situación se intensificó posteriormente.
Reportes publicados al cierre de agosto señalan que durante ese mes se registraron más de 50 incendios forestales en Medellín, lo que convirtió ese periodo en uno de los más complejos del año.
Uno de los principales objetivos de la estrategia es proteger los siete cerros tutelares de Medellín y las áreas naturales que hacen parte de la estructura ecológica de la ciudad.
El despliegue incluye las nueve estaciones de Bomberos, guardabosques y personal especializado en incendios forestales.
La Alcaldía señala que esta capacidad está dirigida a proteger los siete cerros tutelares, 17 reservas naturales, 101 corredores ecológicos, más de 650.000 árboles, unas 4.300 hectáreas de bosque y 735 especies de fauna.
Además, los cerros tutelares no son solamente espacios de recreación.
También cumplen funciones ambientales fundamentales y, debido a su cercanía con zonas urbanizadas, pueden convertirse en escenarios de incendios.
Los documentos técnicos de la Administración Distrital identifican precisamente a Picacho, Volador, La Asomadera, El Salvador, Pan de Azúcar, Nutibara y Santo Domingo dentro de los escenarios de riesgo asociados a esta problemática.
El análisis distrital estima que 3.347,88 hectáreas se encuentran bajo categoría de amenaza alta por incendios forestales.
El componente climático es otra de las razones que llevó a reforzar las medidas.
La Alcaldía explica que los modelos de pronóstico anticipan una reducción de las precipitaciones de entre 35 % y 50 % frente a los registros habituales, junto con un incremento de temperatura estimado entre 1 °C y 2 °C.
La temporada de menos lluvias podría extenderse hasta el primer trimestre de 2027.
Es por eso que el SIATA mantiene vigilancia permanente de variables atmosféricas, humedad del suelo, precipitaciones y otras condiciones que permiten identificar escenarios de riesgo y generar alertas para la comunidad.
La prevención también depende de los visitantes
El plan no se limita a la respuesta de los organismos de emergencia.
La Administración insiste en que quienes visiten los cerros y zonas boscosas deben evitar cualquier comportamiento que pueda favorecer la aparición o propagación del fuego.
Entre las recomendaciones oficiales están transitar exclusivamente por senderos autorizados, no extraer plantas o especies silvestres.
También están acciones como recoger los residuos generados durante las visitas y evitar hechos que deterioren la cobertura vegetal.
Por ahora, la prioridad es contener el riesgo durante una temporada que puede prolongarse varios meses.
Para Medellín, proteger sus cerros tutelares significa también proteger corredores ecológicos, bosques, fauna y sectores urbanos que se encuentran próximos a estas zonas.