De acuerdo con Grok, la inteligencia artificial de Elon Musk, el front running es una práctica en los mercados financieros en la que un intermediario (bróker, trader o institución) aprovecha el conocimiento anticipado de una orden grande de un cliente para operar por su propia cuenta antes de ejecutar la del cliente. Esto, con el objetivo de beneficiarse del movimiento de precio que generará esa orden.
Es, en términos generales, parecido al uso de información privilegiada, en el que también se utilizan datos que todavía no conoce el mercado y que deberían ser públicos. No necesariamente provienen de un cliente y se utilizan para tomar posiciones y aprovecharse de esa ventaja.
Los mercados financieros penalizan esta clase de operaciones con cárcel. Los reguladores de los mercados son muy estrictos en la vigilancia y las sanciones.
Pues es lo que pasa en algunos territorios del país, sobre todo en aquellos donde los clanes políticos llevan años manejando los hilos del poder. Utilizan prácticas parecidas que, al no usurpar recursos directamente del Estado, no las consideran corrupción, pero claro que lo son. Cualquier recurso que se genere siempre dejará de entrar al Estado.
El caso más claro de estas malas prácticas y de corrupción es el volteo de tierras. Este consiste en cambiar el uso de la tierra para generar una gran valorización a costa de coimas a los concejos municipales para modificar el POT. Hoy en día, por cuenta de esto, existen muchos ricos corruptos que nadan en plata y a quienes no les ha pasado nada.
Otro mecanismo que utilizan los políticos corruptos para ganar toneladas de dinero a costa de los contribuyentes está en el manejo y los planes de obras futuras. Es bien sabido que una nueva autopista o el arreglo de una carretera aumentan el valor de la tierra cercana. Es por eso que estos delincuentes de cuello blanco compran primero las tierras, antes de comunicar a la ciudadanía que van a realizar la nueva vía o el simple arreglo de la misma. Esto podría llamarse un front running de obras.
¿Y qué tal cuando los amigos y compinches del gobernador o alcalde de turno crean o compran compañías que se pueden ver beneficiadas con obras de infraestructura? Esto puede ser a través del cambio de planes de ordenamiento territorial, la simple operación logística de alguna nueva modalidad de transporte, como un tren de cercanías, o del recaudo de impuestos y cobro de servicios públicos.
Todo lo anterior es como si alguien, siendo mandatario, implementara el pico y placa en una ciudad, pero antes se hiciera socio de un concesionario o importara vehículos eléctricos, los cuales dejaría por fuera de la regulación. Asqueroso, ¿sí o no?
¿Qué tal, por ejemplo, toda la corrupción que se hace con los planes de alimentación escolar (PAE)? ¿Quiénes son los socios de esas empresas que, además de dar una pésima alimentación a los niños, reciben del Gobierno territorial el contrato? ¿Quién revisa esas sociedades? Nadie.
Los organismos de control llevan años haciéndose los de las gafas gordas. Nunca han revisado los crecimientos patrimoniales de los gobernantes, de sus familias y amigos. Ellos, los que han vivido de la corrupción, saben hacerlo y nunca dejan huella.
Tampoco ayudan mucho a visibilizar toda esta porquería, algunos medios de comunicación que bailan con el que toca a cambio de pauta oficial. En este mismo espectro están los otros políticos y partidos que, a sabiendas de la corrupción, cierran los ojos por los votos y la posibilidad de tener poder y gobierno.
Por todo lo anterior, la solución está en sacar a sombrerazos a los de siempre y llevar a gobernar a los nunca.