Calarcá Córdoba, jefe de una de las disidencias de las Farc, está en el ojo del huracán porque sus hombres son señalados como principales responsables del asesinato, secuestro y tortura del periodista Mateo Pérez, joven de 35 años que pretendía documentar el conflicto armado que se vive en Antioquia, pero terminó sin vida en zona rural del municipio de Briceño.
Córdoba, quien se mueve especialmente entre Meta, Caquetá y Guaviare, optó por expedir un comunicado de prensa donde se pronunció sobre lo ocurrido. Divulgó el documento luego de que la mesa de negociación de paz del Gobierno de Gustavo Petro le pidió que se pronunciara.
Informó que el asesinato del periodista jamás fue autorizado por su dirección nacional. “Ninguna razón militar o política justifica el atentado contra personas dedicadas a informar, aun si fueran contradictores políticos. La confrontación armada se da entre actores armados, no contra la población civil”, explicó.
Agregó: “Esta dirección nunca fue informada sobre la detención del periodista; de ser veraz la participación del Frente 36 en ese asesinato, los autores lo hicieron a título personal, sin autorización, sin consultar. Estamos a la espera de restablecer las comunicaciones para saber la verdad de lo ocurrido”.
Y reiteró “que las causas objetivas del alzamiento armado de los guerrilleros de las Farc-Ep son la desigualdad social, la ausencia de verdadera reforma agraria y la violencia para ejercer la oposición política al modelo de explotación capitalista imperante. No es contra la clase obrera y campesina. Ellos son nuestra razón de ser, de nuestra lucha. La persecución a la Delegación en la Mesa de Paz y la ausencia de cese al fuego han erosionado la confianza construida en más de tres años de proceso”, remató.
Calarcá Córdoba dejó claro que no ordenó el crimen del periodista que ha generado el rechazo y ha despertado la solidaridad del país. Pero, a juzgar por su comunicado, puso en evidencia que el grupo que perpetró el atentado sí es de su resorte.
Aunque no lo dice explícitamente, ¿cómo se entiende que alias Chalá, quien opera en Briceño, Antioquia, no le haya pedido consentimiento para perpetrar el atentado y más cuando se trataba de un periodista de la región, un hecho que, sin duda, minaría la confianza en la mesa de negociación de paz? ¿Calarcá no tiene hoy el total dominio y control de sus hombres? Es otro de los interrogantes que quedan en el ambiente.
Hay uno más: si en el comunicado dejó entrever que el hecho lo cometieron sus hombres, sin su consentimiento, ¿por qué no le ofreció perdón al país y a la familia del reportero, como ocurrió cuando sus guerrilleros acabaron con la vida de siete soldados en San José del Guaviare?
El Frente 36 de las Farc, que opera en Antioquia, tiene fracturas y hay hombres que fueron de confianza de alias Calarcá que hoy obedecen a Iván Mordisco.
Sin embargo, todo apunta a que el asesinato de Mateo Pérez lo perpetraron los hombres al mando de Calarcá.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ofreció una recompensa de 500 millones de pesos para quien ayude a dar con el paradero de alias Chalá.