María Alejandra Vargas, exjefe de staff de Ricardo Roa en Ecopetrol, fue desvinculada en las últimas horas de la estatal petrolera. Se trata de la socia de la veterinaria Sintiendo Huellas, la cual es una línea de investigación de la auditoría forense que se lleva a cabo al interior de la empresa.

SEMANA conoció que Roa dejó a Vargas con fuero sindical por hacer parte de las negociaciones con el sindicato, pero el pasado domingo se le notificó su desvinculación.

Este medio reveló que Sintiendo Huellas era una veterinaria que terminó convertida, según las autoridades encargadas de la auditoría, en una especie de sede alterna para reuniones de altos funcionarios de Ecopetrol durante la administración de Ricardo Roa.

El establecimiento funcionaba en la calle 85 n.º 11-64, en una exclusiva zona de Bogotá, y había sido fundado en febrero de 2019 por las hermanas Tatiana, María Alejandra y María Andrea Vargas Gómez.

La familia Vargas tenía una estrecha relación con el círculo del entonces presidente de Ecopetrol. Su padre, Santiago Vargas Ramos, es un empresario que ha tenido negocios en sectores como construcción, zonas francas, energía y petróleo y reconoció en SEMANA que mantiene una excelente relación con Roa y su pareja, Julián Caicedo.

Fue precisamente en la veterinaria donde, según fuentes que asistieron a los encuentros, comenzaron a llevarse a cabo reuniones de integrantes de la cúpula de la petrolera por fuera de las oficinas de Ecopetrol.

Un exdirectivo confirmó a esta revista que en mayo de 2025 se llevó a cabo una reunión de emergencia en la que participaron varios vicepresidentes y funcionarios cercanos a la administración.

Fuentes enteradas de la auditoría aseguraron que no habría sido un hecho aislado y que incluso presidentes de filiales llegaron a ser citados en ese lugar.

Los vehículos ingresaban por un portón y los asistentes subían hasta un segundo piso, donde presuntamente funcionaba una oficina de la familia Vargas.

“Todos sabían de las reuniones. Siempre estaba lleno de carros blindados”, aseguró una fuente enterada a SEMANA.

Santiago Vargas negó que en la veterinaria se hubieran realizado reuniones de la cúpula de Ecopetrol, aunque reconoció que Julián Caicedo frecuentaba el establecimiento y que había trabajado con la familia.

La veterinaria con el nombre de los gatos de Roa

Pese a no tener domicilio ni operaciones verificables, Oslo y Gales reporta millonarios ingresos. Foto: Suministrada a SEMANA-API

Sintiendo Huellas desapareció, cerró su sede física, desmontó su fachada y cubrió sus ventanales, pese a que su matrícula mercantil continuaba activa.

Sus estados financieros también mostraron un cambio abrupto. Mientras en 2021 reportó ingresos por 813 millones de pesos y 21 empleados, al cierre de 2024 declaró cero ingresos, ningún trabajador y apenas tres millones de pesos en activos y patrimonio.

Oslo y Gales, la veterinaria fantasma que lleva el nombre de los gatos de Ricardo Roa: facturación millonaria, sede desconocida e investigada por Ecopetrol

Y en esa misma dirección apareció una nueva sociedad del mismo círculo familiar. El 2 de diciembre de 2024, María Alejandra Vargas constituyó Oslo y Gales SAS, una empresa que lleva exactamente los nombres de los gatos de Ricardo Roa y Julián Caicedo.

Julián Caicedo y Ricardo Roa. Foto: Suministrada a SEMANA-API

La sociedad nació con un capital de 400 millones de pesos y posteriormente reportó ingresos por 900 millones, activos superiores a 637 millones y 34 empleados.

Sin embargo, SEMANA no encontró una sede identificada con su nombre, página web, redes sociales ni canales públicos para ofrecer sus servicios.

Además, cuando fue creada ni siquiera estaba registrada como una veterinaria. Su actividad principal figuraba como “otros servicios personales” y la secundaria como transporte de carga por carretera.

Todos estos movimientos quedaron bajo la lupa de la auditoría forense que actualmente revisa posibles irregularidades ocurridas durante la administración de Ricardo Roa.

SEMANA conoció en su momento que existe un informe relacionado con las actuaciones de la exjefe de staff que ya fue compulsado a la Fiscalía y que la Dirección de Cumplimiento de Ecopetrol realizó las verificaciones que dieron lugar a los hallazgos.