SEMANA: ¿Qué concluye de los resultados de la primera vuelta presidencial?
Cecilia López (C.L.): Hay muchas señales que el país tiene que leer y el nuevo gobierno entender. Lo primero que tengo que reconocer es que me sorprendió el discurso del presidente electo Abelardo De La Espriella horas después de ganar en las urnas. Entendió la diferencia entre ser candidato y ser presidente. El llamado que hizo a que gobernará para todos es un mensaje que este país necesita. Vamos a darle todo el beneficio de la duda de que lo hará. No será nada fácil. Por otro lado, siento que la izquierda tiene que entender que sí tiene mucho poder político, hay que reconocerlo, pero es el momento de ayudar a construir todo lo que nos falta en esta sociedad.
SEMANA: ¿Cómo vio la reacción de Gustavo Petro a la derrota?
C.L.: También me sorprendió. No quiero entrar a entender dónde están las razones, démosle el beneficio porque en el fondo él es un líder. Seguirá siendo un político supremamente crítico para Colombia. Toda democracia necesita oposición. Sin embargo, sí creo que Gustavo Petro debería hacer un llamado. Lo que ha pasado en X con sus seguidores de la izquierda es preocupante. Lo digo como víctima. Es una señal de que se han perdido ciertos límites. Petro entendió el papel histórico que tiene que jugar. Haber incendiado al país hubiera sido algo no propio de un líder y me parece positivo.
SEMANA: Ya, con cabeza fría, ¿por qué perdió Iván Cepeda? Le faltaron casi 250.000 votos para alcanzar a Abelardo De La Espriella.
C.L.: Fueron muy triunfalistas. Se equivocaron. Perdieron el norte y lo recuperaron al final, pero fue tarde. Hicieron todo el poder para vincular gente, hicieron un esfuerzo logístico muy importante para llamarlo decentemente— espero que no haya sido compra de votos—, hay que darles el beneficio de la duda. Reitero: perdieron el norte y eso les costó porque habían podido, perfectamente, ganar. Se demoraron en reaccionar. Y fue muy descarada la intervención del Gobierno en política. Esas cosas, por un lado, les dan votos, pero por otras, les quita. Fueron demasiado agresivos y fue muy obvia la intervención del presidente Gustavo Petro y algunos de sus funcionarios (hubo algunos que no tuvieron límites). Y crearon unos miedos muy grandes. Todo eso hizo la diferencia.
SEMANA: ¿Cómo espera que sea el gabinete de Abelardo De La Espriella?
C.L.: Entre las dos campañas, la única que considero que tenía chance de tener en cuenta a la tecnocracia— que Gustavo Petro despreció y sacó de su gobierno— es la de Abelardo De La Espriella. Lo pensé desde antes: hay mucha más posibilidad de que una tecnocracia formada y seria entre al gabinete de De La Espriella, de lo que hubiera podido ser con Iván Cepeda, tan negativos y tan radicales en que la burocracia y la tecnocracia había que sacarlas en el gobierno y lo hicieron. Quiero ver a un gabinete competente, con gente tranquila que entienda que tiene a la mitad del país que está en contra. Eso es lo que deseo. Hay algo que me da esperanza: el discurso de Abelardo. Sorprendió. Espero que esos mismos asesores del discurso le hagan entender que tiene que tener un gabinete de lujo, de gente capaz de conciliar. El reto más grande: no gobernar para su grupo porque tiene a la mitad del país en contra.
SEMANA: ¿Qué hará Gustavo Petro después del 7 de agosto? Le llegó la hora de entregar el poder.
C.L.: Está aceptando que se le acercó su hora de partida. Gustavo Petro tiene un papel muy importante: dirigir una oposición que no sea cruenta, que no sea agresiva, que no sea grosera ni insultante. Y que sea pensando en el país.