SEMANA: ¿Hace cuánto está en Colombia y qué funciones diplomáticas desempeña en el país?

RIM KANAAN: Soy la cónsul de Palestina. Tengo estudios en Filología de la Universidad de Salamanca en España, tengo un máster en Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid y tengo otro máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales del Instituto Diplomático Río Branco en Brasil. Hablo cuatro idiomas: español, árabe inglés y portugués. Comencé a trabajar en el Ministerio de Exteriores en Palestina durante un año hasta que me designaron como cónsul aquí en Colombia. Soy de carrera diplomática. Al inicio mis funciones eran de asuntos consulares y de contabilidad. Llevo 5 años en Colombia, llegué en noviembre de 2018.

SEMANA: ¿Cuál es la denuncia que hace en contra del embajador de Palestina en Colombia Raouf Al Malki?

R.K.: Me gustaría mencionar dos cosas que creo que el público debería saber. Primero, que este embajador lleva en Colombia ya 10 años y es el hermano del ministro de Exteriores de Palestina. Mi denuncia la voy a dividir en tres puntos. Primero, maltrato laboral hacia mí; segundo, corrupción; y tercero, malgasto de los fondos palestinos del embajador.

SEMANA: ¿Por qué dice que el embajador Al Malki la ha maltratado laboralmente?

R.K.: Cuando llegué a Colombia en noviembre de 2018 había empleados locales colombianos que estaban contratados según la ley colombiana. El caso es que a los, aproximadamente, seis meses la secretaria se pensionó y al mismo tiempo el embajador despidió a dos personas más. Una era la responsable de asuntos culturales y la otra persona era responsable de asuntos interinstitucionales. El embajador, en vez de buscar reemplazos para estas tres personas, automáticamente decidió que yo debía asumir esas responsabilidades, todo esto sin bonificación, yo seguía con mi salario como siempre desde que llegué.

Al inicio no reclamé, porque él me había dicho que era temporalmente mientras buscaba los sustitutos. Ya había pasado un año y estaba sobrecargada con tanto trabajo de asuntos consulares, de contabilidad, secretaría, asuntos culturales, manejaba las redes sociales, iba cuando había que dar alguna charla en la universidad. Decidí sentarme con él en su oficina a hablar, entonces le dije: señor embajador creo que es hora de encontrar reemplazos, porque estaba sobrecargada, a lo que él me responde con gritos diciéndome que dónde está mi compromiso con la causa, que soy una perezosa, que cómo así que pido ayuda cuando ni siquiera me correspondían esas funciones. Él me había dicho que era temporal.

Rim Kanaan. Cónsul de Palestina en Colombia, denuncia malos tratos. Foto: ESTEBAN VEGA LA ROTTA / SEMANA

SEMANA: ¿Qué le decía?

R.K.: Me llamaba “desagradecida”, que yo le tenía que agradecer que él me daba la oportunidad de aprender cosas de secretaría y me llamaba “creída” y también me decía que si yo no obedecía sus órdenes que él llamaba a su hermano, el ministro, a decir que yo no quería trabajar. Todas estas presiones, ya estaba cansada. En ese momento salí de la oficina muy mal. Creo que también se aprovechó de que soy mujer para maltratarme.

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SEMANA: ¿Esto le trajo algunas repercusiones a su vida?

R.K.: Todo esto llevo a que yo entrara en una fase de depresión, durante un tiempo estuve bajo tratamiento psicológico por mi salud mental, al mismo tiempo que yo seguía trabajando. Repercutió bastante en mi salud mental. Ahí no quedó la cosa, después de ese evento el embajador decidió despedir al profesor de árabe, que estaba contratado por la embajada, y, lo mismo, automáticamente me dijo a mí que debía de dar clases de árabe. No estaba en mis funciones, quería que diera las clases en mi tiempo libre y sin bonificación.

En ese momento pensé tengo que poner límites. Me tocó manejar la embajada sola, la única persona que me acompañaba era la señora de servicios. Dije, esto no lo voy a aceptar porque si seguimos así al día siguiente va a despedirla y me va a decir que limpie su oficina. Le dije no señor embajador, no voy a dar clases de árabe, no está en mis funciones y otra vez lo mismo, con gritos me empezó a decir que dónde está mi compromiso. Empezó a manipularme aprovechando que soy mujer y que tenía que dar esas clases de árabe porque tengo mucho tiempo libre porque como no tengo familia, no tenía esposo, no tengo hijos, entonces debería aprovechar este tiempo libre y agradecer esa oportunidad que él me está dando para aprender a dar clases de árabe. Es toda una manipulación, con humillaciones, con denigración, diciendo que yo no no servía, que yo no tenía compromiso con la causa. Y, lo mismo, si no obedeces, yo le digo a mi hermano el ministro que tú no quieres trabajar.

Como funcionario público tengo derecho a mis vacaciones anuales. Cada vez, que las pedía era un suplicio, tenía que adaptarme a su agenda según lo que le convenía. Y me ponía como condición que para aceptarlas tenía que seguir trabajando. Incluso, si me demoraba un poquito en contestarle, se quejaba. Entonces, incluso en eso, no tenía límites su abuso laboral.

La Embajada del Estado de Palestina en Colombia Bogotá, noviembre 30 del 2023 Foto Revista Semana Foto: Semana

SEMANA: ¿Cómo es la denuncia con respecto a los empleados de la embajada?

R.K.: Durante un buen tiempo, la embajada contaba con siete empleados locales colombianos que estaban contratados bajo las leyes colombianas. El caso es que él había informado al Fondo Nacional Palestino que es el que desembolsa el dinero para salarios, gastos, facturas, él informó a ellos que los salarios de cada uno de los empleados era una cantidad, sin embargo, él les pagaba a ellos una cantidad bastante inferior. Por ejemplo, recuerdo que una señora de servicios, su salario que se le entregaba era el salario mínimo legal de Colombia, pero el Fondo Nacional giraba tres veces esa cantidad, entonces esa diferencia de salarios entre lo que llegaba y lo que él entregaba, se quedaba ahí con él.

En 2016, 2017 y 2019 tres personas se fueron de la embajada. Sin embargo, el embajador no notificó eso al Fondo Nacional. Como el Fondo Nacional pensaba que esos empleados seguían trabajando en la embajada, seguían girando los salarios normal. Ese dinero, como esos empleados eran inexistentes en la embajada, se los quedaba a él. Más adelante le notificaron el embajador que muy probablemente iba a ser trasladado como embajador de Palestina a otro país. Para ocultar esa corrupción que hizo se le ocurrió la idea de falsificar las firmas de estos empleados, inventarse unas cartas de renuncia como si las hubieran escrito ellos y mandarlas al Fondo Nacional como si hubieran salido hace poco.

De hecho, una de las cartas de renuncia son de este mismo año. Todo este tiempo él estuvo recibiendo los salarios de estos empleados que no existían.

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SEMANA: Entonces, según usted, ¿los trabajadores habían sido desvinculados pero el salario seguía siendo girado por el Fondo Palestino y el embajador se quedara con estos dineros?

R.K.: Sí y por miedo a él se le ocurrió esta idea. Siempre se sacan cheques y el dinero se le da en la mano.

La cónsul de Palestina en Colombia asegura que el embajador habría firmado documentos falsos. Foto: ESTEBAN VEGA LA ROTTA / SEMANA

SEMANA: ¿Qué pruebas habría para saber que él falsificó estas firmas?

R.K.: Existen las evidencias de las cartas de renuncia de estas personas firmadas por ellos, la firma original de ellos, y luego, aparte, hay cartas de renuncia falsificadas con firmas que no son de ellos.

SEMANA: ¿Qué fue lo que pasó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2022 y 2023?

R.K.: La embajada de Palestina durante hace varios años participa en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, la Filbo, el embajador aprovechaba la oportunidad de que la embajada reservaba un stand para beneficiarse. Se compraban cosas con fondos palestinos, artículos tipo souvenirs, camisetas, gorras, vasos, termos, libros, artesanías, todo eso con dinero de la Embajada de Palestina y las ponía a la venta en el stand y todo el dinero de las ventas que se ha recaudado, se lo quedaba a él, por ejemplo, las personas que hacían las compras con tarjeta, con datáfono, resulta que existe una cuenta bancaria, que está a nombre de la mujer de Palestina, cuya existencia es desconocida para el Fondo Nacional Palestino. Él aprovecho eso y y todas las compras que se hacían mediante datáfono, el dinero iba para esa cuenta, se sacaba el cheque y se le entregaba los fajos de dinero en su oficina. Y las compras que se hacían en efectivo, al final del día se recaudaba todo el dinero y se le daba así en mano al embajador.

SEMANA: ¿No quedaba trazabilidad de esos dineros?

R.K.: Está la cuenta bancaria, los movimientos y cheques que se sacaron.

SEMANA: ¿El embajador se quedaba el dinero para él personalmente?

R.K.: Los cheques, todos en general, se sacan a nombre del conductor porque es quien hace las vueltas, pero todo se le da en mano al embajador.

SEMANA: Cuando dice el “conductor” es el del embajador, ¿si?

R.K.: Sí.

SEMANA: ¿Cómo es el estilo de vida del embajador en Bogotá? Usted menciona que es el hermano del canciller de Palestina, Riyad Al Malki?

R.K.: Por ejemplo, él vive en una casa cuyo arriendo mensual es de más de 20 millones de pesos, que le cuesta la embajada esa casa. También el gasto que hubo para la Feria del Libro que al final el embajador usó para beneficiarse, el monto fue aproximadamente de 30 millones de pesos.

Residencia de la Embajada de Palestina en Colombia Bogota noviembre 30 del 2023 Foto Revista Semana Foto: Semana

SEMANA: ¿Intentó denunciar esto al Estado de Palestina?

R.K.: Yo en primer lugar intenté hablar con el embajador para solucionar la situación porque también hubo un suceso que ahora quiero mencionar en el que bueno el embajador comenzó a sabotearme. Luego intenté hablar con el ministerio de de Exteriores de Palestina y ni siquiera quisieron escucharme. Mandé un informe detallado al Fondo Nacional Palestino hablando sobre las acciones del embajador y no obtuve respuesta.

SEMANA: Es decir no pasó nada por los canales correspondientes.

R.K.: Yo intenté y no fue posible. Primero intenté arreglarlo entre nosotros, buscar una solución pero no fue posible.

SEMANA: ¿Qué es ese saboteo que mencionaba ahorita?

R.K.: Quería mencionar que este año entre los días 11 y 15 de septiembre llegó una delegación compuesta por 20 miembros encabezado por el ministro de Exteriores de Palestina. Yo era la encargada de organizar la llegada de esta delegación, entonces sucedió que llegó un día en el que la Cancillería colombiana me informó que la solicitudes de visado de cortesía de los miembros de la delegación las tenían que hacer ellos los miembros de la delegación. Yo simplemente transmitir esa información al embajador, a lo que él me respondió hazlas tú. Primero pensé ya acepté ser la secretaria de esta embajada, ¿también tengo que ser la secretaria de 20 embajadores? No tenía ningún sentido.

Le dije al embajador “señor embajador, creo que es más efectivo que cada una de las personas, no lo tienen que hacer ellos pueden hacerlo la secretarias de esos embajadores, que hagan la solicitudes de visado porque piden muchos datos que yo no tengo, por ejemplo, pide nombre de cónyuge, dirección número de teléfono, nivel de estudios, entonces en vez de yo ponerme a buscar los números de ellos, 20 personas, preguntar, sentarme hacer 20 solicitudes, que cada una de las secretarias haga una solicitud de su embajador y ya está, eso fue lo único que yo le dije.

SEMANA: ¿Y que le respondió?

R.K.: “Ah, bueno Rim, si tú no quieres trabajar, ahora mismo le digo al Ministerio de Exteriores que tú no quieres trabajar. Entonces le contesté con un mensaje de texto, todo fue por WhatsApp, porque él estuvo dos meses de vacaciones y yo me quedé sola de encargada en la embajada. Le contesté con un mensaje de texto diciéndole: “ok, embajador le entiendo perfectamente, yo ahora mismo voy a recopilar la información”, y le dije, “creo que no es necesario amenazarme, diciéndome que le va a decir al ministerio que yo no quiero trabajar en ningún momento yo dije eso”, a lo que me respondió, como siempre, gritándome diciéndome: “Rim, yo le digo al ministerio lo que a mí me da la gana” y y me empezó a decir que desde que yo llegué que no quiero trabajar que yo siempre busco problemas. Yo me quedé impactada, o sea, harta de cinco años haciendo todo sin rechistar. O sea, cónsul, contabilidad, secretaria, redes sociales, organicé la Feria del Libro, que yo creo que todo el mundo sabe lo complicado que es ese evento. Imagínese estaba yo sola organizando todo eso y le tenía que suplicar a la señora de servicios que me ayudara para la organización del evento, es decir, era una cosa increíble. Entonces harta de tanto abuso de tanta manipulación, yo simplemente le contesté al embajador, mire señor embajador, si a usted no le gusta mi trabajo tiene la opción de solicitar mi traslado y ya está. Además, yo soy un ser humano y merezco respeto. Estoy harta de sus manipulaciones”, así le dije, entonces no hubo respuesta. Regreso de sus vacaciones y empezó a sabotearme, entonces recuerdo que un día llegué a la embajada entré a mi oficina y me encontré con que la clave de mi computador estaba cambiada y no tenía la libreta de recibos consulares que yo uso para mi trabajo de trámites consulares, había desaparecido y tampoco tenía papel membrete, bueno desapareció mucho material de mi trabajo. Le envié un audio al embajador diciéndole, “señor embajador, creo que me cambió la clave de mi computador es que no puedo entrar y me dijo que qué hago yo en la embajada”.

SEMANA: La había quitado de sus funciones. ¿En algún momento la notificó formalmente?

R.K.: Nada. No hay comunicación entre él y yo. Yo intenté hablar con él para solucionarlo por el bien de la embajada, del funcionamiento, de la comunidad colombo-palestina pero no quiso.

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SEMANA: ¿Por qué decide revelar esta información y hacer esta denuncia en contra del embajador?

R.K.: Decidí contar esto ahorita porque las situación es de injusticia y decir la verdad es lo correcto. Y todos estamos viendo la situación tan complicada por la que está pasando el pueblo palestino, porque, aparte de la ocupación israelí, los ataques que hay a Gaza, considero que esta situación en particular no está ayudando para nada al progreso del pueblo palestino, sobre todo por el despilfarro que estaba habiendo.

SEMANA: Independientemente del conflicto entre Israel y Palestina, ¿le molestan las acciones del embajador en medio de esa situación?

R.K.: Claro, hay un malgasto que no tiene ningún sentido. En Palestina, por ejemplo, hay carreteras que faltan por arreglar, hospitales. Por ejemplo, a parte de la Feria del Libro también aprovechó el Día de la Tierra Palestina que antes de la pandemia se organizaba cada año en el Museo Chico, entonces lo mismo que la Feria del Libro, se compraban cosas con dinero de la embajada y las ventas que que había durante esa actividad pues lo recaudado iba para él. Y aparte se vendían boletas de entrada cuyo costo de de cada boleta era de 10.000 pesos y él andaba diciendo a todo el mundo que el dinero recaudado iba a ir para donar a un hospital que está en Ramallah, en la zona de Cisjordania, que iba para el tratamiento de personas con cáncer. Lo que pasa es que no existe ninguna evidencia de que ese dinero haya llegado a ese hospital y, además, el hospital actualmente su construcción está paralizada precisamente por falta de fondos. Entonces eso es lo que me parece descarado.

El embajador llama a todo el mundo que vengan a la embajada a donar no para Gaza, mientras que él ha acumulado dinero de maneras ilícitas, o sea, ¿cómo te atreve a llamar a la gente a que done cuando él ha adquirido dinero de esas maneras irregulares? Muchos millones de pesos estamos hablando.