El presidente Gustavo Petro volvió a mirar por el espejo retrovisor y lanzó fuertes críticas contra su exdirectora del Dapre, Laura Sarabia, hoy embajadora de Colombia en Reino Unido, una de las funcionarias más cercanas a él en el inicio del gobierno y quien se ha convertido en diana de varios de sus cuestionamientos. “La codicia”, volvió a decir en W Radio este miércoles, 20 de mayo.
Petro habló sobre Sarabia cuando los periodistas le recordaron que Daniela Andrade, cercana a la hoy embajadora, sigue en una de las notarías más importantes del país, pese al ruido que generó su nombramiento.
“No puedo sacar a los notarios. Las notarías tienen una carrera administrativa. Un notario sale por edad; la mayoría tienen bastante; renuncian y se van copando por personas en provisionalidad que solo salen cuando se realiza un concurso. No quise hacerlo en tiempo electoral porque entenderán las razones: venden a 700 millones de pesos cada cupo de una notaría. Esa es otra mafia, pero más chiquita que la Fiduprevisora”, dijo.
Y añadió: “Las notarías no son del Gobierno. Hay una norma que dice que, en caso de que renuncie un notario, el presidente lo reemplace. No conozco a los notarios de Colombia. No tengo ni idea. Están en todo el país. No me interesa echarlos. Por eso no quise hacer un concurso que estaba viciado y yo mismo lo denuncié porque había unos funcionarios en la Superintendencia de Notaría con gente en las universidades que adelantan la evaluación de los concursos, que le entregan las respuestas a quien entrega la plata”.
Y denunció: “La señora Daniela Andrade era amiga de la señora Laura Sarabia; Laura la propuso para una notaría porque era su amiga y solo supimos las cosas después. Yo, de verdad, creo que quien firma no es el culpable”.
“Mire las equivocaciones que me han pasado. Yo no conocía a Laura Sarabia antes de las elecciones. A Angie Rodríguez, quien la sucede en el Dapre, tampoco la conocía antes. Y he conocido a las personas en medio de su ejercicio como funcionarios públicos. No puedo conocer a un millón de personas que son las que integran el Estado. Es un imposible. En esa medida, uno confía en ciertas personas y no en todas; cuando pasan por el poder, siguen siendo las mismas de antes. Por eso, lo mejor es ir cambiando los círculos que te rodean paulatinamente”, opinó Petro.
Y habló nuevamente de la “codicia”.
Aunque el equipo periodístico le dijo a Gustavo Petro que Laura Sarabia terminó premiada porque, pese a la desconfianza y escándalos en su contra, se convirtió en embajadora de Colombia en Reino Unido, uno de los cargos diplomáticos más apetecidos, el presidente consideró lo contrario.
“Depende de cómo entiendan la vida. Si a mí me mandan a una embajada, yo siento que me castigaron. Simplemente te alejaron del poder. Contra Laura no hay nada que hoy podamos decir que sea un delito. Nada. Laura, una persona joven, mujer, no sé por qué a las mujeres les pasa que se vuelven presa de los ataques”, opinó Petro.
Lo que resulta extraño es por qué, pese a la desconfianza que pone en evidencia el jefe de Estado, sostiene a la funcionaria en el cargo diplomático.
Petro ya había relacionado a Sarabia con el nombramiento de algunos interventores en las EPS.
“Lo primero que hicieron fue entregarle unas hojas de vida que yo no puse, pero dijeron que era yo, Laura —haciendo referencia a Laura Sarabia— y eso fue un engaño, y se tiró como un año la intervención y la reforma a la salud”, dijo, en su momento, el jefe de Estado.