La decisión del presidente Donald Trump, de conceder indulto al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado el año pasado en Estados Unidos a 45 años de cárcel por narcotráfico, ha generado diferentes reacciones a nivel mundial, entre ellas la del presidente Gustavo Petro.
“Otorgaré un indulto total y completo al expresidente Juan Orlando Hernández, quien, según muchas personas a quienes respeto profundamente, ha sido tratado con mucha dureza e injusticia. Esto no puede suceder, especialmente ahora”, dijo Trump tras anunciar la decisión.
La decisión del mandatario norteamericano no cayó bien en el presidente de Colombia, quien calificó el anuncio de Trump como “desmoralizante para quienes hemos arriesgado la vida luchando contra el narcotráfico".
Pero la reacción del jefe de Estado colombiano no quedó ahí. Petro, a través de su cuenta en X, le hizo una invitación al mandatario estadounidense, tomando como referencia las actuaciones frente a la región.
“Trump dijo que le gustaría destruir ‘fábricas de cocaína’, nosotros destruimos un promedio de 9 laboratorios por día, invito al presidente Trump a visitar mi país y nos vamos juntos a destruir fábricas de cocaína”, escribió.
Petro le dijo a Trump que “podrá mirar y sentir en persona la lucha contra el narcotráfico”, un tema que ha estado en medio de la discusión por la inclusión del presidente Gustavo Petro en la denominada lista Clinton.
El pasado 17 de noviembre, el presidente estadounidense declaró que “Colombia tiene fábricas de cocaína, donde la producen. ¿Destruiría yo esas fábricas? Me enorgullecería hacerlo”.
En esa ocasión, ante los periodistas desde el Despacho Oval, aseguró no estaba diciendo que lo fuera a hacer, “pero me enorgullecería”.
El comentario llegó en un momento donde la tensión entre ambos países y el continente venía en aumento, pues desde mediados de agosto, las fuerzas de Estados Unidos han bombardeado decenas de embarcaciones que, supuestamente, transportaban droga hacia Norteamérica.
Trump ordenó, desde mediados de agosto, el despliegue de sus fuerzas militares en el Caribe, donde actualmente hay buques de guerra, submarinos con propulsión nuclear y el portaviones más grande del mundo, en su lucha contra el narcotráfico.