La senadora del Centro Democrático, María Clara Posada, no suelta a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Este martes, 3 de noviembre, la congresista documentó a través de sus redes sociales algunas de las “famosas” acciones restaurativas que la JEP impuso contra varios extemidos jefes de las Farc.
“Estas son las famosas acciones restaurativas que adopta la JEP como sanción contra las Farc: pintar un mural, empacar 80 libras de café en cajas y sembrar 15 árboles”, informó Posada.
Ese, añadió la congresista, “fue el castigo contra 44 exintegrantes del Comando Conjunto Central de las Farc que participaron en secuestros, homicidios, desapariciones y desplazamientos forzados en Tolima, Huila y Quindío”.
Posada dijo que tras participar una semana en estas labores restaurativas, “los exguerrilleros quedaron libres sin pagar un solo día de cárcel. De nada sirve anunciar en medios las imputaciones cuando estas van a ser las condenas. Y, aun así, tienen el descaro de decir que imparten justicia”.
La congresista fue más allá. Expresó que entre los hechos cometidos por este comando de las Farc se encuentra el secuestro de la excongresista Gloria Polanco de Lozada y de sus hijos Jaime Felipe y Juan Sebastián Lozada, ocurrido en el edificio Torres de Miraflores, en Neiva, el 26 de julio de 2001.
“Lo más indignante es que el presidente de la JEP, Alejandro Ramelli, presentó el mural como una ‘obra que demuestra el poder del encuentro entre víctimas y comparecientes para construir memoria y aportar a la reconciliación’. Con una semana de pintura, quedó perdonado el terror que sembraron en estos tres departamentos y el dolor que causaron a todas las víctimas. El negocio más rentable en este país es delinquir bajo el amparo de un grupo armado”, indicó.
Mientras tanto, añadió, “sigo esperando la respuesta de los seis derechos de petición que he radicado ante la JEP. Les encanta hablar de transparencia y rendición de cuentas, pero obligan a los ciudadanos a acudir a la tutela para entregar la información”.
Las penas restaurativas de la JEP cada vez generan más polémica.
A Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, el jefe máximo de las Farc, se le observó hace un mes en el cementerio local de Pitalito, un municipio ubicado en el sur del Huila, arreglando unas matas de bambú y algunas bóvedas. Eso hizo parte de la condena que le impuso el tribunal de justicia transicional y no fue bien visto por las víctimas.
Como si fuera poco, Timochenko compareció ante la JEP en una de las audiencias sonriendo abiertamente con una de las magistradas del tribunal y negó que hubiera tenido participación en el secuestro de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, uno de los plagios más extensos y sonados en el ámbito mundial.