El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, entregó detalles sobre la puesta en marcha del denominado Fondo Patria Milagro, un instrumento diseñado para financiar la reconstrucción de viviendas e infraestructura, la recuperación económica y la atención de las necesidades en los territorios afectados por el terremoto del pasado 10 de agosto.
Durante su intervención de este domingo en la noche, el jefe de Estado hizo una precisión crucial respecto al origen y manejo de los recursos, haciendo especial énfasis en el rol de los aportes del sector privado.
El mandatario fue enfático al aclarar que los aportes de los empresarios, las fundaciones y los donantes privados no ingresarán al Fondo Milagro ni al Presupuesto General de la Nación.
“Que quede absolutamente claro”, subrayó, buscando despejar cualquier duda sobre el destino de estas donaciones, que tantas críticas ha recibido en las últimas semanas desde diferentes sectores del país.
Aunque el sector privado ha comprometido una cifra histórica que supera el billón de pesos para apoyar a las familias damnificadas, estos recursos no serán recibidos ni administrados por el Gobierno nacional.
“Esos recursos son administrados directamente por las empresas, las fundaciones, sus propias organizaciones y nosotros lo que hacemos es definir los proyectos con ellos y verificar que todo se haga de acuerdo a las necesidades de la gente, de los afectados”, indicó De La Espriella.
De esta manera, el mandatario insistió en que los recursos privados funcionarán como contribuciones independientes que complementarán la inversión pública, permitiendo ampliar el alcance de la ayuda humanitaria sin mezclarse con los fondos estatales.
Actualmente, según el mandatario, el Fondo ya cuenta con una hoja de ruta en ejecución tras recibir una primera partida de 624.656 millones de pesos provenientes de un crédito con el Banco Mundial.
Al sumar estos recursos a los destinados a la atención de emergencias, el Estado se encuentra movilizando cerca de un billón de pesos en recursos públicos, con adiciones presupuestarias previstas para noviembre.
La inversión de estos recursos públicos ya se ve reflejada en tres frentes prioritarios: más de 332.000 millones de pesos destinados a la construcción, reparación y rehabilitación de 7.385 viviendas; 4.600 millones de pesos para entregar 920 apoyos económicos de 5 millones de pesos cada uno a pequeños comercios, y 50.000 millones de pesos para la demolición de edificaciones en riesgo.
“Quiero reiterarles mi compromiso total en la reconstrucción que ya está caminando. Falta mucho, yo lo sé, pero no vamos a abandonar a la gente. No vamos a dejar la reconstrucción a mitad de camino. Esta tarea solamente habrá terminado cuando pongamos el último ladrillo y las familias afectadas puedan recuperar sus condiciones de vida”, manifestó el presidente.