SEMANA: Sobre este tema de la hidrólisis alcalina hay mucha polémica y se dicen muchas cosas desde diferentes sectores. ¿De qué estamos hablando?

AGUSTÍN CUARTAS: Habría que tratar la problemática desde dos puntos de vista. Uno con una explicación sobre en qué consiste la tecnología. Y dos, cuáles son las razones por las hay toda una serie de desinformaciones y también podríamos llamar una campaña de desprestigio contra la implementación de esta tecnología en Colombia.

¿Por qué existe una oposición tan férrea a que se introduzca una nueva tecnología? Esto tiene un contexto histórico en los servicios funerarios en Colombia que data del año 2009. En ese año, el Ministerio de Salud expidió una reglamentación que permitía que los servicios de cremación, hay que tener en cuenta que las dos formas de disposición de cuerpos en Colombia y en general en el mundo son la inhumación, que es el entierro, y la cremación, esa resolución disponía que los hornos crematorios podían estar instalados por fuera de cementerios y parques cementerios, permitiendo que hubiese, digamos, un régimen de libre competencia y un mayor número de oferentes. Curiosamente, esa resolución tuvo solo una vigencia de quince meses, tras los cuales llegó a ser derogada por la resolución 5194 de 2010, que cambió totalmente el panorama de quiénes podían prestar los servicios de cremación. Entró a decir que únicamente podían ser prestados por cementerios y parques cementerios.

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Es decir, se estableció una condición oligopólica que hasta el día de hoy se mantiene, en la cual solamente estos entes pueden prestar estos servicios, excluyendo a otros actores del gremio como lo son las funerarias y otros interesados que tengan la capacidad técnica. De ahí que una nueva tecnología represente para ellos un riesgo en esos intereses económicos que tienen consolidados desde dos puntos de vista. En primer lugar, porque es una tecnología más económica en cuanto a su consumo energético y en general a sus costes y operación, de manera que entraría fuertemente a competir con la cremación.

Y en segundo lugar, y quizás esto es lo que más les preocupa a este grupo económico, es el hecho de que esta tecnología se propone que sea implementada en Colombia con un régimen abierto de proveedores, en consonancia con una ley que ya existe desde el 2003, que es la 795, y que dice que todas las empresas de servicios funerarios constituidas como personas jurídicas pueden prestar servicios funerarios tanto iniciales como finales. Entonces, les entra a competir una nueva tecnología con un régimen mucho más amplio de proveedores que los cobija y e incluye, por supuesto, a ellos.

SEMANA: Y esta nueva tecnología se llama hidrólisis alcalina. ¿En qué consiste?

A.C.: Se llama hidrólisis alcalina o también estamos promoviendo que se le denomine aquamación, digamos, como para una terminología más cercana al público. La hidrólisis alcalina es un proceso químico que incluso ocurre en la naturaleza. Como tecnología funeraria es la aplicación de ese proceso químico hacia la disposición de cadáveres. ¿En qué consiste? En unos equipos bastante avanzados y con toda una ingeniería de construcción, de soldadura y de materiales. Es una cámara cilíndrica hecha en acero inoxidable en la cual se ingresa el cuerpo.

En esta cámara cilíndrica se agregan unos 300 O 400 litros de agua para sumergir el cuerpo, se añade un componente alcalino y la cámara es hermetizada y sometida a condiciones de temperatura de entre 150 a 190 grados Celsius y condiciones de presión que permiten una descomposición acelerada de los tejidos blandos del cuerpo. Finalmente, lo que queda son los restos óseos de manera similar a la cremación, con la diferencia de que los restos óseos producto de la hidrólisis alcalina, son unos restos, digamos, blanquecinos y un poco más estéticos, si se quiere, a la vista.

SEMANA: Sobre esta nueva tecnología que usted nos está explicando, hay muchas dudas o señalamientos. Por ejemplo, usted nos cuenta que se usan 300 0 400 litros de agua, entonces hay quienes dicen que el consumo de agua va a ser sumamente elevado. ¿Eso es cierto? ‘El agua es reutilizable?

A.G.: Los equipos están diseñados para contener un máximo de volumen de hasta 500 litros de agua, de manera que eso ya nos impone un límite. Sin embargo, la tecnología en cada proceso utiliza entre 300 O 400 litros. Pero este afluente que queda luego de terminado el proceso de hidrólisis pasa obligatoriamente, y en esto es absolutamente estricta la norma y también los proyectos de norma que hay alrededor de la tecnología, a un sistema de tratamiento de aguas residuales para cumplir con unos parámetros físico-químicos de calidad del agua.

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Una vez cumple con estos parámetros físico-químicos, dependiendo de los diferentes desarrollos tecnológicos, se puede lograr un reuso del agua de hasta el 90 % por cada proceso. Entonces, si bien cada proceso puede requerir de 400 litros, no significa que sean nuevos con cada proceso, sino que hay un tema de economía circular con el reuso del agua.

SEMANA: También hay quienes dicen que con esta nueva tecnología habría problemas con el ADN. Por ejemplo, el exdirector de Medicina Legal, Carlos Valdez, asegura que con la hidrólisis habría problemas eventualmente jurídicos. ¿Es así?

A.G.: Para la tecnología de cremación hay una prohibición de carácter legal que impide que cuerpos que no hayan sido identificados, o cuerpos no identificados, pero que no han sido reclamados por sus familiares, no pueden ser objeto o no se puede, digamos, prestárseles este servicio de disposición final de cremación, porque elimina toda posibilidad, dado que se somete directamente a la llama dentro del horno crematorio, eliminando toda posibilidad de identificación genética.

En la hidrólisis alcalina habría que aclarar dos cosas. Uno, se mantiene esa prohibición, es decir, la norma aclara que no se podrá ejecutar en aquellos casos en que existan cuerpos no identificados o identificados y no reclamados, de manera que eso de entrada debería generar una tranquilidad análoga a la que existe con la cremación. Y en segundo lugar, ya sobre la posibilidad efectiva desde el punto de vista de la ciencia y de la genética, más específicamente, de llegar a un perfil que certifique que la persona a la que se le presta el servicio de hidrólisis corresponde con la persona a la que se le dice le fue prestado este servicio; hay unos estudios de la Universidad de Antioquia y su laboratorio de genética que certifican en algunos estudios que se hicieron en cuerpos hidrolizados con toda la autorización, por supuesto, de sus familiares para los efectos, que hay una correlación de identidad entre el cuerpo, las muestras tomadas del cuerpo antes de la hidrólisis alcalina y luego de ser sometido el cuerpo a este proceso funerario. Se toman nuevamente las muestras, hay una paridad y se permite una identificación con el perfil genético.

En la hidrólisis alcalina tenemos, en primer lugar, la prohibición y como segunda seguridad tenemos la posibilidad de todos modos llegar a una identificación. La hidrólisis es un proceso controlado, es decir, que se puede medir por parte del equipo de operarios hasta qué punto se lleva la hidrólisis en la cámara, de manera que se hace es una disolución de los tejidos blandos, pero los restos óseos y particularmente la parte interna de los restos óseos permanece intacta para efectos de esta identificación genética.

SEMANA: Sin duda esto tiene un fin ecónomico, pero le entiendo que las críticas es justamente porque es un proceso más barato...

A.G.: Por supuesto, el tema económico va a la par de las bondades medioambientales de la tecnología. ¿En qué sentido? La cremación se surte con gas natural, es decir, requiere de gas natural o de gas propano para poder operar los hornos crematorios en unas cantidades que en términos brutos oscilan entre los 250 o 300 kilowatts por proceso. La hidrólisis alcalina, en primer lugar, se surte de energía eléctrica, es decir, que las bondades medioambientales de ese proceso dependerán de dónde sean las fuentes de esa energía.

En el caso colombiano, el 70 o 80 por ciento de la energía eléctrica proviene de hidroeléctricas, que es una fuente de energía renovable, es decir, no requiere exploración, no requiere explotación, es un recurso que puede renovarse. Pero adicionalmente, a medida que se vaya haciendo una transición energética, si la energía que llega por las mismas vías ya establecidas de la infraestructura eléctrica viene por energía eólica, geotérmica, nuclear o cualquiera otra que nos ofrezca la ciencia en el futuro, pues automáticamente la hidrólisis se surtirá de esa energía.

SEMANA: ¿Cuánto puede valer una inhumación en Colombia?

A.G.: Esto es muy oscilante porque depende de muchas circunstancias y también depende de si es un cementerio público, si es un cementerio privado y de todas categorías. Pero una inhumación puede oscilar en el orden de los dos millones a los cuatro millones de pesos aproximadamente.

SEMANA: ¿Y una cremación?

A.G.: Una cremación está aproximadamente en el mismo rango, incluso conociendo nosotros ya de algunos casos en que sobrepasa incluso los cuatro millones. Esto depende de las dinámicas de mercado. En el caso de la hidrólisis, como actualmente todavía no se ofrece para humanos porque apenas fue expedida la norma que la permitirá, sí tenemos de todos modos un rasero que nos permita hacer una comparación desde el punto de vista de los precios al público. Y es que la tecnología de hidrólisis, y esto también demuestra que la tecnología viene avanzando en Colombia desde hace más o menos diez años ya se presta la tecnología de hidrólisis alcalina para la disposición funeraria de mascotas o animales de compañía.

¿Y qué hemos evidenciado en este rubro? Que las cremaciones para animales o mascotas están aproximadamente entre los 700 o 900 mil pesos, mientras que la hidrólisis alcalina se está ofreciendo en el rango de los 350 0 400 mil pesos. Ese es un indicador que nos demuestra que, en efecto, esos menores costes en el tema energético entre una tecnología y la otra se ven trasladados en últimas también al consumidor final.

SEMANA: Guardando las justas proporciones porque son temas totalmente diferentes, ¿esta discusión podría ser similar a cuando llegó Uber a Colombia? Se lo pregunto porque ocurrió lo mismo con las críticas y señalamientos.

A.G.: Guardadas las proporciones, es un avance de la ciencia, de la tecnología y también de la industria funeraria. Y acá aprovecho para dar un contexto de una tecnología que ya está en el mundo, que ya está en Estados Unidos. Tenemos a Escocia, que en el mes de marzo la legalizó, Irlanda del Norte, Sudáfrica, México, Países Bajos ya dio la viabilidad por parte del Consejo de Salud Holandés.

SEMANA: ¿Cuántos países ya utilizan esta tecnología?

A.G.: Tenemos un sondeo de aproximadamente unos veinte países, pero cada día se van sumando más. Yo creo que incluso hay algunos países que no tenemos en el radar, de pronto porque no hemos tenido como el hecho noticioso de conocerlo. Bélgica y Canadá son países que ya tienen la tecnología implementada no solo en sus sistemas legales, sino también en sus industrias funerarias, donde se ofrece a los dolientes y con una peculiaridad, que es lo que precisamente hemos venido luchando como gremio y es que sea abierta a todos los actores del gremio.

En todos estos países que he comentado en derecho comparado, la hidrólisis alcalina, pero también la cremación, son servicios funerarios que puede prestar cualquier actor de la cadena, tanto funerarias como cementerios y en el caso colombiano es un caso sui generis donde se constituye ese oligopolio y solo puede prestarlo este pequeño puñado de empresas. Naturalmente que queremos incorporar la hidrólisis alcalina en una igualdad de condiciones para los oferentes.

En Estados Unidos las funerarias, que tienen una dinámica muy distinta a las de nuestro país, están establecidas en los barrios y prácticamente cada empresa funeraria cuenta con su propia posibilidad de dar disposición final a los muertos.

Ocurre también la velación, que a veces también se realiza en casa. De manera que en el mundo está probado que es compatible la actividad funeraria con el hecho de que donde funcionan este tipo de servicios iniciales, como lo es la recogida inicial de los cuerpos, la tanatopraxia, la velación y otras partes de la etapa del servicio puedan funcionar en un mismo lugar.

El hecho de que se puedan prestar todos los servicios funerarios en un mismo establecimiento favorece no solo los temas de movilidad urbana, sino también el hecho de dar una aprobación cultural a la muerte y una dignidad al fallecido que le permite seguir en el entorno donde vivía. .

SEMANA: Sobre este tema de la hidrólisis dicen que hay intereses políticos detrás. ¿Es así?

A.G.: Hay que aclarar que este es un proyecto de origen gremial, de origen del gremio funerario que está compuesto en Colombia aproximadamente por unas mil trescientas empresas funerarias y un puñado de grandes empresas de inhumación y de cremación, cementerios y parques cementerios. Y esto tiene un contexto. Cuando se presentó el proyecto de ley en el año 2023 como iniciativa del gremio, se buscaron diferentes actores que pudieran ser responsables de esta iniciativa, que en principio fue una iniciativa de ley y se buscaron actores de todas las corrientes políticas para que esto pudiera mandar un mensaje de que precisamente no es un proyecto con connotaciones políticas, sino todo lo contrario.

Es un proyecto que es de interés general, es un proyecto ético, es un proyecto que busca una libertad de proveedores, que promueve la libre iniciativa privada y la libertad de empresa. Y dentro de ese conjunto de autores, que fueron numerosos los que apoyaron y le dieron el espaldarazo a esta iniciativa, hay personas de todos los partidos políticos. Hay desde el Centro Democrático hasta el Pacto Histórico.

SEMANA: ¿Entonces por qué las críticas?

A.G.: Concretamente la organización Cámara Exequial ha dicho: somos ocho parques cementerios y cementerios que nos oponemos al proyecto. Pero vea usted qué curioso, no se oponen como tal a la tecnología, se oponen a quienes pueden prestar la tecnología. Es decir, si la tecnología se incorporara en Colombia tal cual como a día de hoy está la cremación, es decir, con un oligopolio que solo les permitiera a ellos prestarla, no tendrían ningún inconveniente de eso. Hay que abrir la posibilidad para todos.

SEMANA: En este momento se dio vía libre a la hidrólisis por la resolución, pero el proyecto de ley igual está en trámite en el Congreso, ¿no?

A.G.: Sí, esto por dos razones. La Ley Novena de 1979, que es el código sanitario, otorga unas facultades amplias al Ministerio de Salud para que reglamente la gestión integral del cadáver, lo cual incluye las tecnologías de disposición final. De ahí que exista una norma que a día de hoy reglamente lo que es inhumación y cremación, norma que ya citaba anteriormente. El gremio cuando quiso promover la introducción de esta tecnología en Colombia buscó las dos formas de implementarla, bien fuera vía una resolución del Ministerio de Salud o bien fuera vía un proyecto de ley.

Salió primero la resolución del Ministerio de Salud. Eso sí, luego de un trabajo extenuante y producto de unos proyectos iniciales que se venían trabajando en mesas concertadas entre el Ministerio de Salud y la Federación Nacional de Comerciantes, que tiene un capítulo que agremia a las funerarias y a los cementerios de Colombia. Desde hace catorce años se venía trabajando esta resolución y desde hace cuatro años, en concreto, se empezó a hablar del tema de nuevas tecnologías y de introducir el tema de hidrólisis, de manera que no era un tema nuevo que haya salido de la nada para implementarlo en la resolución.

Y paralelamente se presentó el proyecto de ley, buscando que pudiésemos llegar por una vía jerárquica superior, pero también por una circunstancia histórica que ya comentaba. Y es que una resolución finalmente no ofrece las mismas garantías de seguridad jurídica y de permanencia en el tiempo que una ley. Entonces, previendo que podamos tener una mayor estabilidad jurídica, a pesar de que ya está la resolución del Ministerio de Salud y de la Protección Social, sí buscamos que pueda seguir adelante el proyecto de ley para tener un marco jurídico de mayor estabilidad en el tiempo.

SEMANA: Como ya se expidió la resolución, ¿los colombianos pueden hacer uso de esta nueva tecnología?

A.G.: Habrá que cumplir, por supuesto, con una serie de normativas sobre el vertimiento o el afluente, que son unas normas que ya existen, sobre las cuales el Ministerio de Ambiente ya conceptuó que simplemente las empresas tendrán que ajustarse y cumplir esa normativa que ya existe desde el año 2015. Yo pensaría que en un término muy corto ya podremos estar viendo esta tecnología e irrumpiendo desde una perspectiva comercial y desde una perspectiva cultural, porque también será un ejercicio interesante el de enseñar a la gente que existe esta nueva tecnología y que se compagina con el valor actual del cuidado al medio ambiente, específicamente en los rituales funerarios.