Luis Gilberto Murillo renunció a su candidatura presidencial para adherirse a la campaña de Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, quien busca conformar una “alianza por la vida” con diferentes sectores progresistas.

Murillo desiste de su aspiración por la Casa de Nariño en un momento en el que la Registraduría ya confirmó el diseño del tarjetón que recibirán los colombianos en las urnas, sorteó los puestos de los candidatos en esa ficha y comenzó las impresiones de todos los ejemplares para lograr su distribución en las mesas de votación ubicadas en el territorio nacional y en el extranjero.

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Es más, el material electoral ya está siendo enviado a los consulados de Colombia en el exterior porque esos documentos deben pasar por trámites de ingreso a cada país, lo que hace necesario efectuar una logística anticipada.

Ese es el motivo por el que los colombianos recibirán una tarjeta electoral en la que aparece el rostro de Murillo y de su exformula vicepresidencial, Luz María Zapata, en la última casilla, lugar que les fue asignado en el sorteo público que desarrolló la autoridad electoral.

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Los tarjetones que resulten marcados en la casilla de Murillo serán contados en la cifra final en la que se analiza cuántos colombianos acudieron a las urnas, cuántos votos tuvo cada candidato, cuántas tarjetas electorales fueron marcadas en el voto en blanco y cuántas resultaron anuladas.

Incluso, en el momento en el que se publiquen los resultados del preconteo es probable que aparezcan números asignados al excandidato presidencial. Sin embargo, estos no son tenidos en cuenta en el escrutinio y tampoco se le suman a algún otro candidato.

En otros términos, si bien Murillo renunció a su aspiración para sumarse a Cepeda, los tarjetones que resulten marcados en la casilla del líder afro no contarán para el aspirante del Pacto Histórico. Las encuestas mostraban que el excandidato presidencial no tenía ni siquiera un respaldo que superara el margen de error.