En la mañana de este 15 de octubre, en el Congreso de la República, los representantes Miguel Ángel Pinto, Jaime Arizabaleta y Daniel Briceño radicaron un proyecto de ley que buscaría transformar la administración en el Senado y la Cámara de Representantes, pues buscaría la fusión, es decir, unificar la administración de ambas cámaras, para reducir la duplicidad de las funciones, a la vez simplificar trámites y ahorrar recursos públicos.
Hoy en día, las dos cámaras del Legislativo cuentan con estructuras administrativas separadas para gestionar asuntos como contratación, presupuesto, personal y servicios. El proyecto propone que esas tareas comunes se manejen desde una sola dirección.
En la práctica, el proyecto propone que, en lugar de mantener dos direcciones administrativas independientes, una para el Senado y otra para la Cámara, ahora habría una Dirección Administrativa del Congreso que gestionaría los asuntos comunes.
Esto significaría además que solo habría un responsable de la contratación y gasto, además de una planta administrativa unificada. El proyecto propone que el director administrativo del Congreso se elegiría a través del Senado y la Cámara, unidos. Duraría cuatro años a la par del periodo legislativo.
Buscaría que tenga un título profesional y cinco años de experiencia administrativa directiva, además de idoneidad en áreas administrativas, financieras y de sistemas. Actualmente, cada cámara elige por separado a su director por dos años. El nuevo proyecto busca un periodo más largo y una elección conjunta.
Con la reducción de la duplicación de cargos y dependencias, además de la racionalización de los contratos y compras, el proyecto, según sus autores, podría ahorrar hasta 300.000 millones de pesos anuales.
El proyecto igualmente sigue manteniendo el esquema de hasta diez empleados o contratistas por congresista y el límite que se tiene hasta la actualidad de 50 salarios mínimos legales vigentes para cada unidad de trabajo. Lo único que haría es facilitar el tránsito de empleados que pasen de trabajar en la Cámara al Senado o viceversa.