Según el preconteo de la primera vuelta presidencial, el candidato Santiago Botero obtuvo 206.140 votos, luego de que horas atrás protagonizara un escandaloso procedimiento de desalojo en su apartamento en Cartagena por denuncias de violencia intrafamiliar en su contra.
Según la Comisaría de Familia de Cartagena, el candidato prohibió la entrada a la casa a su esposa Manuela Echeverri y a su hijo de diez meses de nacido. Dentro de las medidas preventivas, se mencionan amenazas con arma de fuego y hasta disparos.
“Que del análisis integral de los hechos se evidencia una escalada grave de violencia, caracterizada por amenazas reiteradas de muerte, exhibición de arma de fuego, uso efectivo del arma mediante disparo, así como persistencia de conductas intimidatorias posteriores, circunstancias que configuran un riesgo cierto, actual e inminente para la vida e integridad personal de la víctima”, se lee en el documento, firmado por el comisario de Cartagena, Amín Sanabria.
Incluso, amenazó a los encargados del procedimiento telefónicamente, sugiriendo que iba a bajar a “darles plomo”.
En el audio, grabado desde inmediaciones de la vivienda del candidato y su esposa, se escucha a Botero diciendo: “Le digo, hermano, prepárese, socio”.
“No los voy a matar, pero les voy a decir la verdad. Se les va a acabar la guachafita. Porque donde gane la Presidencia, voy a acabar con los bandidos como ustedes. Cuando Dios me dé el poder de que sea presidente, porque esa corrupción es lo que tiene jodido este país. Corruptos como ustedes", manifestó.
Sin embargo, pese a que la Comisaría tuvo que abrir la puerta de la casa con cerrajero para que su esposa ingresara a retirar sus pertenencias, el candidato obtuvo el apoyo de más de 200.000 colombianos.
Sacó más votos que el exministro Mauricio Lizcano (53.839), Miguel Uribe Londoño (28.657) y el exsenador Roy Barreras (14.108). Incluso, se acercó a la votación de Claudia López, exalcaldesa de Bogotá, quien sacó 225.517 votos.
En su primer intento por la Presidencia, el empresario, quien fue dueño de la polémica empresa Finsocial, quedó de sexto, por encima de políticos con más recorrido.