El presidente Abelardo De La Espriella designó a Viviane Morales como consejera comisionada de paz para liderar la revisión y el desmonte de la llamada paz total del presidente Gustavo Petro.
La presidencia emitió un comunicado en el que explica la nueva designación de la exfiscal. Allí se asegura que, como consejera comisionada de paz, asumirá, en calidad de encargada, la dirección de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz.
“La nueva consejera comisionada liderará una revisión exhaustiva de la implementación de los acuerdos, evaluará el cumplimiento de los compromisos, verificará la destinación de los recursos públicos e identificará las fallas institucionales que han obstaculizado la justicia, la reparación a las víctimas y la seguridad de los colombianos”, dice el comunicado.
El Gobierno detalla que esto se da en el marco de la decisión de “examinar los resultados de la denominada falsa paz, desmontar estructuras burocráticas innecesarias y acabar con la utilización del discurso de paz como instrumento de impunidad y privilegios políticos”. Así, Morales tendrá competencias para proponer las reformas necesarias y el desmonte de las estructuras creadas bajo los programas de paz total del gobierno de Gustavo Petro.
“Un ministro es reemplazable, una mamá no”
La exfiscal le dio hace un par de semanas una conmovedora entrevista a SEMANA contando que las razones de su salida del gobierno fue el diagnostico de su hija menor con una enfermedad de gravedad.
“Hablaban de un meningioma en el cerebro, especialmente en el espacio cavernoso derecho del cerebro. Y, por la ubicación, los médicos decían que era imposible tocarlo, hacer operación. Ya supondrán lo que para mí fue esta noticia. Y para mi hija. Muy duro, pero seguí trabajando”, relató.
La alta funcionaria habló con el presidente en ese entonces y le dijo que debía apartarse de sus responsabilidades. “Le expliqué la situación. Hablamos por teléfono y me quebré. Él es muy humano, muy comprensivo, quedó muy triste y me dijo: ‘Te entiendo, hay prioridades’. Un ministro es reemplazable, una mamá no”, narró.
Morales cuenta que se entregó a la oración, de la mano de varias iglesias por la salud de su hija y que, luego sucedió un milagro. “Mi hija empezó a mover su ojito, poco. Todavía no lo tiene ciento por ciento bien, pero esto es un milagro. El domingo pasado, cuando recibí el dictamen, fue emocionante. En mi vida —soy una mujer de fe— he orado y sé que la oración tiene respuesta, pero nunca había recibido un milagro. Allá, en la cabeza, donde decían que no se podía tocar y operar, solo entró la mano de Dios y el reporte es la desaparición de la lesión”, dijo.
“La noche del sábado, antes de conocer el diagnóstico, le dije a Dios: ‘No entiendo, mi hija es tan consagrada a ti y este dolor es muy grande. No entiendo. Esta prueba es muy dura’. En un momento le expresé (llora): ‘Muéstrame tu amor, Señor, porque lo único que no me puede faltar es la fe. No dejes que mi fe se adelgace, que se fragilice porque es lo único que me sostiene’. Y al día siguiente, llegó el nuevo diagnóstico, agregó.