La resistencia antimicrobiana (RAM) ocurre cuando microorganismos, como las bacterias, desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir a medicamentos diseñados para combatirlos. Es decir, no es el cuerpo humano el que se vuelve resistente al antibiótico, sino las bacterias, haciendo que determinados tratamientos pierdan efectividad.
El panorama ya deja cifras preocupantes. En Colombia, durante 2019, unas 4.700 muertes fueron atribuidas a la resistencia a los antibióticos y otras 18.200 estuvieron relacionadas con esta problemática, según estimaciones del Instituto Nacional de Salud (INS).
A escala mundial, en 2021 la resistencia bacteriana habría sido responsable directamente de aproximadamente 1,14 millones de fallecimientos y estuvo asociada con 4,7 millones. Las proyecciones advierten que, de mantenerse las tendencias, podría ocasionar 39 millones de muertes acumuladas entre 2025 y 2050.
¿Por qué tomar antibióticos para la gripa puede ser un problema?
Una de las prácticas que favorece la resistencia es consumir estos medicamentos cuando realmente no son necesarios. Los antibióticos están diseñados para combatir bacterias y, por lo tanto, no funcionan contra los virus responsables de enfermedades como la gripa y el resfriado.
Algo similar ocurre con el dolor de garganta. Aunque algunas infecciones bacterianas pueden requerir antibióticos, se estima que solo alrededor de uno de cada diez adultos y tres de cada diez niños con esta molestia presentan una infección por estreptococo.
Por eso, la recomendación no consiste en abandonar estos medicamentos. Al contrario, el objetivo es reservarlos para los casos en los que sean realmente necesarios, utilizarlos bajo indicación médica y respetar tanto las dosis como la duración establecida para el tratamiento.
Una amenaza que también golpea a Colombia
El país ha avanzado en medidas para enfrentar esta problemática. En 2025 entró en vigor la Ley 2506, que reconoce la prevención y el control de la resistencia antimicrobiana como un asunto de interés público y contempla acciones relacionadas con vigilancia, investigación, monitoreo y educación.
El impacto, además, trasciende la salud El Instituto asegura que la RAM podría representar anualmente unos US$412 mil millones en costos sanitarios directos y US$443 mil millones en pérdidas de productividad a nivel mundial.
Frente a este panorama, la respuesta internacional también busca reforzarse. En 2026, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó el Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos 2026-2036, una estrategia orientada a acelerar la prevención de infecciones, promover el uso responsable de estos medicamentos y fortalecer el acceso a diagnósticos, tratamientos y vacunas bajo el enfoque de Una Salud (One Health).
Entre las medidas cotidianas para reducir el problema están evitar la automedicación con antibióticos, tomarlos únicamente cuando sean indicados por un profesional y cumplir la dosis y el tiempo prescritos. Asimismo, ante síntomas persistentes o que empeoren, fiebre elevada o dificultades para respirar o tragar, se recomienda buscar valoración médica.