Durante generaciones, la maternidad se construyó sobre una idea tan arraigada como silenciosa: la madre da, y en ese dar, se borra. El cuerpo cambia, la piel también, la identidad fluctúa, y sin embargo, el mandato cultural dice que todo eso debe esperar. El Dr. Felipe Buendía, especialista en antienvejecimiento facial, lleva tiempo cuestionando ese relato.

Experto destaca las claves para un embarazo saludable después de los 40 años

El embarazo transforma el cuerpo de formas que van mucho más allá de lo visible. “Es un estado fisiopatológico”, dice el Dr. Buendía. “El corazón late más rápido, el cuerpo se fatiga y se producen procesos inflamatorios silenciosos que muchas veces no se nombran ni en el consultorio.” Todo eso tiene un costo directo sobre la piel, el órgano más extenso del cuerpo y uno de los primeros en acusar el impacto. La buena noticia es que buena parte de ese impacto se puede anticipar, y no necesariamente desde el quirófano.

Por eso, el experto presentacuatro claves para cuidarse antes, durante y después del embarazo:

1. El melasma no es solo una mancha

En Latinoamérica, 7 de cada 10 mujeres desarrollan manchas durante o después del embarazo. El error más común, advierte el Dr. Buendía, es tratarlo como un problema puramente estético. “El melasma tiene raíz inflamatoria y vascular. Recurrir a remedios caseros como la concha de nácar no solo no funciona, sino que puede agravar el problema desde adentro.” Su recomendación: reducir el consumo de gluten y alimentos proinflamatorios para bajar la carga vascular de la piel, y buscar orientación médica antes de aplicar cualquier producto.

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2. Prevenir antes de que llegue el daño

El acompañamiento médico no debería empezar cuando ya aparecieron las consecuencias. Una suplementación adecuada desde el inicio del embarazo, controles regulares y un entorno familiar estable marcan una diferencia real en cómo la piel responde al estiramiento y a los cambios hormonales. La prevención, insiste el especialista, siempre será más sencilla y efectiva que la restauración.

3. Plan Renacer Materno

La tecnología actual ofrece alternativas reales para el postparto que no implican cirugía. La radiofrecuencia, por ejemplo, estimula la producción de colágeno y elastina desde las primeras semanas tras el parto, reduciendo la flacidez de forma progresiva y segura. En lo cotidiano, el protocolo básico que recomienda el Dr. Buendía es simple: limpiador adecuado para el tipo de piel, hidratante y bloqueador solar con color, apoyado con maquillaje dermatológico de calidad cuando se desee.

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4. La caída del cabello: normal, pero no invisible

El efluvio telógeno, esa pérdida de cabello que aparece semanas o meses después del parto, es uno de los cambios que más angustia genera y menos se habla. Es esperado, sí, pero no hay que minimizarlo. “Lo importante es no entrar en pánico, pero sí buscar un diagnóstico profesional”, señala el especialista. A veces detrás de esa caída hay deficiencias nutricionales que merecen atención.

Cuidarse no es un lujo, es una postura

El Dr. Buendía no habla de rejuvenecer ni de borrar los años. Habla de que las madres no tengan que elegir entre su familia y ellas mismas. “Es una etapa muy bonita para quienes deciden vivirla, pero requiere acompañamiento y asesoramiento. Si hay actividad física y una alimentación adecuada, los riesgos disminuyen. La prevención es lo más importante.”

En el fondo, la propuesta es sencilla: que el tiempo que una mujer invierte en conocer y cuidar su cuerpo no sea un acto de egoísmo, sino de inteligencia y de amor propio bien entendido.