La comunidad internacional está en vilo por cuenta de la privación de la libertad de la médica turca Sebnem Korur Fincanci, quien es presidenta de la Unión de Médicos de Turquía (TTB) y fue detenida por el gobierno de Turquía en octubre pasado.
La mujer es juzgada por las autoridades turcas debido a que la señalan de hacer “propaganda terrorista”, después de que denunciara que las fuerza turcas habrían usado armas químicas contra los combatientes del Partido de Trabajadores del Kurdistián (PKK) en Irak.
Se trata de un grupo que es considerado como “terrorista” por los países que hacen parte de la Unión Europea.
La experta en medicina forense, de 63 años, entró este viernes 23 de diciembre en la sala del juzgado con el puño en alto, entre los aplausos de personas que asistieron para apoyarla y decenas de policías antidisturbios.
Un tribunal de Estambul, una de las ciudades más importantes de Turquía, rechazó su solicitud de liberación de la prisión preventiva y decidió que la médica debe permanecer recluida en un centro penitenciario hasta su próxima audiencia que se llevará a cabo este jueves 29 de diciembre.
La fundación estadounidense Physicians for Human Rights dio la noticia y señaló que se solidarizan con la médica y “exigen su absolución”.
Durante la audiencia, Fincanci pidió “una investigación eficaz” que incluya inspecciones en el terreno y autopsias de combatientes kurdos. “Como defensora de los derechos humanos, tengo la responsabilidad de defender la libertad de expresión y el derecho a la información”, afirmó.
“¡La profesora Sebnem no está sola!”, vociferaron sus partidarios mientras la trasladaban de la corte de Estambul a la cárcel. Por su parte, Ankara denunció una campaña de “desinformación”.
Su arresto provocó protestas en Estambul y decenas de personas fueron detenidas. El PKK anunció que 17 de sus militantes resultaron muertos en ataques por el uso de armas químicas en las montañas del norte de Irak.
Fincanci es conocida en Turquía como una experta en medicina forense y por su oposición al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Recientemente, las fundaciones Amnistía Internacional y Human Rights Watch lanzaron un llamamiento junto a otras cinco organizaciones para solicitar la liberación de Fincanci.
“Sebnem Korur Fincanci es una eminente experta en materia de documentación sobre torturas”, declararon en un comunicado conjunto. “Su trabajo debe ser elogiado, no castigado”, aseguró el presidente alemán de la Asociación Médica Mundial, Frank Ulrich Montgomery.
Sin embargo, el fiscal acusó a Fincanci de “participar activamente en las actividades de propaganda del PKK” y pidió que permanezca arrestada.
La médica, por su parte, declaró que su detención no hizo más que llamar la atención sobre sus llamamientos a una investigación independiente. “No piensen que estar arrestada y en prisión me resulta difícil”, aseveró. “Es una oportunidad de oro para una defensora de derechos humanos como yo”, subrayó.
Desde la ONU reclamaron su liberación
En noviembre pasado, cinco relatores especiales de la ONU le pidieron al gobierno de Turquía la liberación inmediata de la médica y activista.
En un comunicado, estos expertos independientes de las Naciones Unidas -entre ellos los relatores sobre las ejecuciones extrajudiciales, Morris Tidball Binz, y sobre la tortura, Alice Jill Edwards-, pidieron a Turquía que deje de utilizar la legislación antiterrorista para intimidar a los defensores de los derechos humanos.
“La detención de la doctora Fincanci parece inscribirse en un plan deliberado de aplicación de la legislación antiterrorista destinado a desacreditar a los defensores y las organizaciones de derechos humanos y a interrumpir su trabajo vital”, afirman los expertos de la ONU, que recibieron un mandato del Consejo de Derechos Humanos, pero no hablen en su nombre.
“Hemos documentado muchos casos en los que se utilizó la legislación antiterrorista y otras disposiciones penales para acosar, detener y condenar a actores de la sociedad civil en Turquía, incluida la doctora Fincanci, por motivos engañosos”, señalan.
El comunicado destaca que Fincanci contribuyó a la elaboración de un manual conocido como Protocolo de Estambul. Su objetivo era servir de referencia internacional para evaluar e investigar las allegaciones de presuntas víctimas de tortura.
Las acusaciones de uso de armas químicas, difundidas por medios prokurdos y miembros de la oposición turca, aparecieron en octubre, y los combatientes kurdos difundieron una lista de 17 nombres, acompañados de fotografías, de personas presentadas como “mártires”, por haber supuestamente muerto por gases tóxicos en el norte de Irak.
*Con información de AFP