Cuando un niño tiene cáncer, ir al colegio puede convertirse en algo difícil de mantener. Los tratamientos, las hospitalizaciones y los controles pueden ocupar buena parte de su rutina.
En Cali, un programa busca que esa situación no signifique dejar de estudiar y puedan continuar vinculados a su colegio mientras reciben atención médica.
Así funciona la educación para niños con cáncer durante el tratamiento
El programa realiza más de 650 intervenciones pedagógicas cada mes y permite que los pacientes continúen con su proceso educativo.
Incluso cuando un niño debe permanecer aislado por su condición médica, la clase puede llegar hasta su habitación.
La idea es que no tenga que desplazarse al colegio para mantener el contacto con el aprendizaje.
Programas como Aula Lili se enfocan en pacientes entre los 0 y 17 años que están en etapa escolar.
Cada año se realizan más de 7.000 clases intrahospitalarias y más de 1.000 ambulatorias. Es decir, son más de 8.000 clases que se desarrollan mientras los pacientes atraviesan sus tratamientos.
Cuando el hospital también se convierte en un espacio para aprender
Los tratamiento contra el cáncer en niños pueden resultar bastante desgastantes, lo que hace más difícil una jornada escolar.
La dinámica no es igual a la de un colegio convencional. Antes de cada sesión es necesario hacer la evaluación de cada pequeño, de manera que tanto los tiempo como las metodologías pueden flexibilizarse, de acuerdo a la condición de cada paciente.
Los tiempos y contenidos pueden ajustarse. Una clase puede ser académica, lúdica, creativa o apoyarse en herramientas tecnológicas, dependiendo de las condiciones del paciente.
“En Aula Lili no adaptamos al niño al modelo educativo; adaptamos el modelo educativo al niño y a su condición clínica”, explica Nathalia Marcela Gómez Benavides, coordinadora de Gestión Social de la Subdirección Asistencial de la Fundación Valle del Lili.
La apuesta es que el niño pueda seguir sintiéndose estudiante y conservar, dentro de lo posible, una parte de su rutina mientras enfrenta la enfermedad.
El colegio también hace parte del proceso de recuperación
El equipo especializado en este programa se articula con los profesionales de salud, las familias, las Secretarías de Educación y el colegio de origen de cada paciente.
Entre todos identifican los aprendizajes que deben continuar, realizan los ajustes necesarios y preparan la reincorporación del estudiante a su institución educativa.
Actualmente, la Fundación Valle del Lili señala que el 100 % de los pacientes que requieren continuidad educativa recibe intervención de Aula Lili y articulación escolar.
Entre 2024 y 2025, 41 niños, niñas y adolescentes hospitalizados culminaron satisfactoriamente sus grados escolares.
Según la institución, todos los que finalizaron su grado con este acompañamiento lograron enlazarse con su colegio para avanzar al siguiente nivel.
Un tratamiento contra el cáncer puede ser largo. En casos como la leucemia linfoblástica aguda B, puede extenderse entre seis meses y dos o tres años, seguido de varios años de seguimiento.
Durante ese tiempo pueden presentarse hospitalizaciones, quimioterapia, controles y periodos de inmunosupresión.
Mantener el vínculo con el colegio puede ayudar a que el niño conserve sus relaciones, su motivación y su identidad como estudiante, además de reducir el riesgo de aislamiento, deserción y rezago educativo.