Hace seis años, el mundo se paralizó por un virus que cobró la vida de más de 6.88 millones de personas y con más de 676 millones de casos confirmados hasta agosto de 2023, según datos de la Universidad Johns Hopkins (JHU). El covid-19 encerró a la población en largas cuarentenas con estrictos protocolos y controles, hasta que se logró la vacunación a pesar de los temores de la población a inmunizarse.

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Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), luego de la emergencia que vivió el mundo, más de 5.550 millones de personas han recibido al menos una dosis de la vacuna, cubriendo aproximadamente el 72,3 % de la población mundial. La declaratoria de pandemia pasó y ahora se convive con el virus en estado de endemia.

El covid-19 sigue circulando en América Latina y los expertos alertan sobre la fatiga frente al virus, la caída en la vacunación y las secuelas inflamatorias que todavía afectan a millones de personas.

De pandemia a endemia, se bajó la guardia

“Estamos ya cansados. Fue un proceso muy difícil, muy doloroso para muchos, pero no podemos bajar la guardia”, así lo manifestó a SEMANA el doctor Miguel Betancourt, consultor en salud global y vacunología en México, ante el panorama que hoy la región está enfrentando con el covid-19 y la vacunación.

A pesar de que la OMS declarara que el virus estaba controlado y se quitara la clasificación de pandemia, ante la baja significativa de muertes y contagios, el virus del covid-19 sigue presente: se han reportado 5.000 casos confirmados y 300 muertes.

El doctor Miguel Betancourt, consultor en salud global y vacunología en México, habló sobre el panorama que hoy la región está enfrentando con el covid-19 y la vacunación. Foto: Semana

En el caso de América Latina, continúa causando muertes, hospitalizaciones y secuelas que preocupan a los especialistas, esto debido a que, como explica Betancourt, la sensación de que el “covid desapareció” ha llevado a una peligrosa fatiga social frente a la vacunación y las medidas de prevención.

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Causa de esto, como lo describió en el Seminario de la Inmunización en América Latina, desarrollado en São Paulo, Brasil, se da porque al lograr con las vacunas y los protocolos que los cuadros clínicos hoy sean leves o moderados, ahora se simplificó el covid-19 a una simple gripa.

La desinformación, los movimientos antivacuna y la baja percepción de riesgo han golpeado el acceso y cobertura para poblaciones vulnerables. Foto: Agencia 123rf

“Estamos viendo un incremento en la frecuencia de infecciones. Porque ya no usamos cubrebocas como en el momento de la pandemia. Porque ya la gente no se está yendo a vacunar. Porque ya bajó la sensación de urgencia, la sensación de inoculación, el miedo a enfermarse. Ya sea en dos días, lo calificamos como una gripa”, dijo.

Y es que en medio de la endemia que hoy vive el mundo, las variantes de ómicron no se pueden subestimar, pues advierte que el SARS-CoV-2 sigue circulando constantemente y puede provocar nuevas olas de contagio.

En medio de esta situación, según datos regionales y reportes de organismos sanitarios, América Latina acumula más de 83 millones de contagios y cerca de 1,8 millones de muertes asociadas al covid-19 desde el inicio de la pandemia. Brasil continúa siendo el país más afectado, seguido por México, Argentina y Colombia.

“Hasta el momento, se estima que alrededor del 7 % de todas las personas en el mundo ha padecido más de un cuadro de covid. Y el problema es que no es como la influenza. No es como la gripa. Se puede enfermar al año de tres, cuatro veces de gripa y ahí se queda”, explicó Betancourt.

Vacunas: “No queremos saber de covid”

Durante los años de pandemia, América Latina logró vacunar a su población en tiempo récord, Colombia fue uno de los países reconocidos por su plan de vacunación y rápida respuesta, al igual que México y Argentina.

Si bien el covid ya no es una sentencia de riesgo, Betancourt señaló que la rutina que se tenía durante la pandemia quedó en un segundo plano. Foto: Getty Images Foto: Getty Images

Pero la desinformación, los movimientos antivacuna y la baja percepción de riesgo han golpeado el acceso y cobertura para poblaciones vulnerables. Si bien el covid ya no es una sentencia de riesgo, Betancourt señaló que la rutina que se tenía durante la pandemia quedó en un segundo plano, que ha llevado a que las personas no cumplan con su esquema de vacunación: “No queremos saber de covid”.

“Hoy la gente tiene un cuadro respiratorio y piensa que es una simple gripa. Ya no le preocupa saber si es covid, influenza o virus sincitial respiratorio… a la gente no le preocupa saberlo (si tiene covid) porque no va a cambiar su quehacer ”, afirmó Betancourt.

Por eso, el experto recalca en la necesidad de la vacunación y los refuerzos en especial para las mujeres gestantes, niños y mayores de 60 años, pacientes con comorbilidades: “Los refuerzos nos ayudan a levantar la protección y volver a mantener los casos bajo control. Entonces, esa es una primera respuesta de por qué tenemos que seguir vacunando”.

Covid persistente: “Nos da, nos inflamamos”

En diálogo con SEMANA, Betancourt manifestó que una de las preocupaciones entre la comunidad científica es el covid persistente y las secuelas posteriores. Según explicó, el virus puede dejar una “huella inflamatoria” en el organismo incluso después de superar la fase aguda.

“Nos estamos contagiando y ahorita se estima que a nivel global, más o menos todas las personas han tenido entre cinco y siete cuadros de covid a lo largo de todos estos años… Cada vez que el virus muta y aparece una nueva variante, a nuestros sistemas de protección, al sistema inmunológico, le cuesta más trabajo reconocerlo”, aseguró.

Además indicó que cada vez que se padece covid, el cuerpo se inflama, no es que desaparezca. “La inflamación se va acumulando y se va haciendo más delicada. Es lo que nos da el riesgo de desarrollar una condición que hoy ya se determina como covid largo o covid prolongado”.

Esto debido a que algunas personas no han completado su esquema de vacunación y por eso se recomienda el refuerzo anual, como en la influenza, pues los problemas que provoca el covid prolongado son “fatiga crónica, mareos, taquicardia, baja presión y esta famosa niebla mental… Estamos viendo un pico importante de enfermedades cardiovasculares aparentemente asociadas a esta inflamación que cada vez que nos da covid se va acumulando”.

Y el temor de los expertos es que el cansancio social frente al covid termine debilitando las coberturas de vacunación y abra nuevamente la puerta a escenarios críticos.

“Si volvemos a crear una gran masa de personas susceptibles, podríamos regresar a un escenario parecido al de la pandemia”, alertó Betancour.

“Nunca se ha ido: sube y baja”

De acuerdo con la OMS, para el 28 de septiembre de 2025, el total acumulado de casos reportados en el mundo es de 778.741.840, siendo Estados Unidos, China y la India los países con mayor reporte de casos.

En Colombia, han sido reportados 6.401.281 casos de los cuales se registraron 119 muertes asociadas a covid-19, con mayor afectación en personas mayores de 60 años. Ante la evolución del SARS Cov-2, el Ministerio de Salud expidió una resolución, mediante la cual se actualizaron y establecieron los lineamientos técnicos, operativos y el consentimiento informado para la aplicación de las vacunas contra el covid-19 en el país.

El número de contagios por una nueva cepa de covid-19 no deja de crecer y generar preocupación. Foto: Getty Images

Ante la medida, el doctor Iván Felipe Gutiérrez, director de Viral, señaló que el covid es un virus que “nunca se ha ido: baja, sube, baja, pero la premisa es que siempre circula, en mayor o menor medida, pero siempre circula”, por lo que la necesidad de la vacunación en Colombia es primordial.

“En este momento, hay circulación en diferentes regiones de Colombia que pueden variar entre un 2, a un 6, a un 8 %. Es decir, el mensaje es que siempre circula”, dijo.

Gutiérrez señaló que si bien existen diferentes variantes, “actualmente tenemos estrategias para prevenirla… Estas siguen y pueden seguir siendo graves, particularmente en niños pequeños, en embarazadas, en adultos mayores, o en cualquier grupo etario, particularmente si tienen alguna comorbilidad”.

Y el mensaje sigue siendo el mismo cinco años después: vacunarse continúa siendo una de las herramientas más efectivas para evitar enfermedad grave o la muerte: “La cuestión es no solo preguntar cuántas dosis llevo, sino qué tanto tiempo ha transcurrido desde la última vacuna y verificar efectivamente que la que tenga es la actualizada”.