Ciruplástica nació en Bogotá en 2009 con un propósito que va más allá del procedimiento quirúrgico. La compañía surgió a partir de la necesidad de brindar acompañamiento a las mujeres después de una cirugía plástica y de abordar este tipo de procesos desde una perspectiva más humana.

Su propuesta está especialmente dirigida a mujeres que han sido mamás y que, después de los cambios físicos asociados a la maternidad, deciden realizarse un procedimiento no necesariamente por razones estéticas, sino como parte de una decisión personal relacionada con su bienestar y autoestima.

Para Angélica Castillo Morales, gerente de Ciruplástica Colombia, cambiar la percepción alrededor de estos procedimientos ha sido parte fundamental de la filosofía de la compañía. “Nace principalmente de la necesidad del acompañamiento pos operatorio y sobre todo, de humanizar la cirugía plástica”, afirma.

Bajo esta premisa, la empresa plantea que la experiencia de una paciente no termina cuando sale del quirófano. El proceso posterior puede implicar preguntas y necesidades relacionadas con la alimentación, el descanso, los cuidados de la cirugía y el estado emocional, aspectos que la empresa busca atender mediante un acompañamiento cercano.

La empatía ocupa, en ese sentido, un lugar central dentro de su modelo. Para la compañía, comprender lo que experimenta una mujer durante su recuperación es parte de la atención y del servicio que busca ofrecer.

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Uno de los aspectos que Castillo destaca es el impacto que observa en mujeres que durante años habían contemplado la posibilidad de realizarse un procedimiento. En algunos casos, señala, se trata de pacientes que esperaron 15 o incluso 25 años para tomar esa decisión y que posteriormente encuentran cambios que trascienden lo físico y repercuten también en ámbitos personales y profesionales.

La satisfacción de las pacientes es, precisamente, uno de los elementos que la gerente identifica como fuente de orgullo para la organización. A esto se suma el trabajo de un equipo integrado por cirujanos, enfermeras y esteticistas, que participan en las diferentes etapas del proceso. “Esto es maravilloso, es un cambio de vida”, destaca Castillo.

De cara al futuro, la empresa seguirá incorporando tecnología y equipos que puedan aportar al bienestar de sus pacientes. Su apuesta también contempla ampliar el acompañamiento para integrar componentes como nutrición y psicología, con el objetivo de que la experiencia de las pacientes abarque diferentes dimensiones del proceso.

Así, la compañía proyecta su crecimiento alrededor de una idea que ha marcado su historia desde sus comienzos: que la cirugía plástica puede estar acompañada de un servicio cercano, empático e integral, en el que el cuidado de la paciente tenga un papel central antes, durante y después del procedimiento.