Todo el país se conmovió con el caso que ocupó titulares durante las últimas semanas. Las preguntas fueron inevitables: ¿Cómo pudo ocurrir?, ¿Cómo nadie lo vio venir?, ¿Cómo sigue pasando? Sin embargo, en medio de esa conversación colectiva pasamos por alto un hecho inquietante: muchas de estas prácticas ilegales no operan en la clandestinidad, sino detrás de fachadas de lujo.
Existe la idea de que una clínica ilegal es siempre un local comercial en un barrio popular, un apartamento, una estética o una peluquería que decidió ofrecer procedimientos para los que no estaba autorizada. Pero hoy muchas operan detrás de fachadas impecables, consultorios de lujo y estrategias de marketing diseñadas para inspirar confianza.
A pocas cuadras de mi empresa hay un edificio elegante, moderno e impecable, de esos que inspiran confianza incluso antes de cruzar la puerta. Sin embargo, detrás de esa fachada funciona un consultorio donde un odontólogo realiza procedimientos de cirugía plástica facial. Y no es el único caso. En esa misma zona también hay médicos generales realizando procedimientos para los que no están autorizados e incluso personas que ejercen como cirujanos sin contar con la formación requerida. Hablo del norte de Bogotá, aunque esta realidad se repite en muchas ciudades del país, especialmente en los sectores más exclusivos. Esas también son clínicas de garaje. La diferencia es que pocos las identifican como tal, porque nadie imagina que detrás de un consultorio de lujo pueda esconderse alguien sin la preparación necesaria para operar.
Pero no es solo la fachada lo que engaña. Hace poco, una paciente me contó que estuvo a punto de operarse con un médico muy famoso en redes sociales. El consultorio estaba lleno, todo parecía inspirar confianza y, para muchas personas, la popularidad se ha convertido en sinónimo de credibilidad. Asumen que, si alguien tiene miles de seguidores, está certificado y además es bueno en lo que hace.
Algo la hizo dudar. Antes de comprometerse con el procedimiento decidió buscarlo en el RETHUS, el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud del Ministerio de Salud. La sorpresa fue enorme: aparecía registrado como médico general. Qué decepción. Los únicos profesionales autorizados para realizar cirugía plástica son los médicos especialistas en cirugía plástica, reconstructiva y estética.
Y como las clínicas de garaje también tienen presupuesto para consultorios elegantes y estrategias de marketing. Saben exactamente cómo construir confianza. El mármol de la recepción y los seguidores de Instagram suelen formar parte del mismo engaño.
Lo que convierte un lugar en una clínica de garaje no es la dirección ni la decoración. Es quién realiza el procedimiento. En Colombia, el único profesional legalmente autorizado para practicar cirugía plástica es el médico con especialización en cirugía plástica, reconstructiva y estética. No el médico general. No el llamado médico estético, una denominación que suena oficial, pero que no corresponde a una especialidad quirúrgica reconocida para realizar estos procedimientos. Tampoco un odontólogo. Ningún profesional sin la formación específica requerida puede operarte, sin importar qué tan elegante sea su consultorio o cuántos seguidores acumule en redes sociales.
Y si alguien te ofrece una liposucción con anestesia local, corre. Cualquier cirujano plástico debidamente formado sabe que estos procedimientos requieren condiciones específicas de seguridad, anestesia general y una institución habilitada para realizarlos. Si te proponen algo diferente, probablemente ya tienes suficiente información sobre quién tienes enfrente.
El argumento que más escucho para justificar la confianza en estos lugares es siempre el mismo: “A mi vecina le fue bien”. Y puede ser cierto. El problema no es que siempre salga mal. El problema es qué ocurre cuando sale mal. Una complicación en manos de alguien que no tiene la preparación para resolverla puede convertirse en una tragedia.
Verificar quién es tu médico toma solo dos minutos. Pide su número de registro profesional y búscalo en el RETHUS. La consulta es pública y gratuita. Si aparece como médico general, médico estético o como cirujano sin especificar la especialidad, no te operes. Debe figurar expresamente como especialista en cirugía plástica, reconstructiva y estética.
Porque cuando se trata de tu salud, la confianza no puede construirse sobre una fachada, una campaña de marketing o una cuenta de Instagram. Debe construirse sobre formación, experiencia y credenciales verificables.
Angélica Castillo Morales, gerente Ciruplastica Colombia
