“Comencé con el viento en contra”, cuenta esta psicóloga clínica, fundadora de Balbal, sobre los inicios de su empresa hace ocho años, cuando tenía 23. “Intentando cuidarme, quienes me querían decían que no era el momento”.
Empezó en un pequeño consultorio, al que llegaron empresarios con dificultades para liderar. “Me sorprendió la soledad en la que muchos de ellos vivían”. Al reconocer un patrón, sumó a la atención de casos clínicos y al acompañamiento familiar y de pareja un nuevo enfoque: llevar la comprensión de cuerpo y mente al mundo empresarial.
“Brindamos herramientas psicológicas que les permitan a los empresarios alcanzar sus objetivos, cuidando de sí mismos y de los demás, y los hacemos conscientes de que el alto desempeño no tiene que lograrse a costa del bienestar”.
Cree que así también se impulsa la transformación social: “El efecto dominó es importantísimo. Tienes muchas fichas y mueves solo una: un líder, un gerente, un CEO. Ese movimiento tiene un impacto enorme en las personas que dependen de él o de ella”.
Después del terremoto, lideró el voluntariado Psicólogos Unidos por Cali, en el que 800 psicólogos han brindado acompañamiento gratuito a unos mil afectados.
Molina está en proceso de convertir la iniciativa en una fundación y a su empresa en una Institución Prestadora de Salud, para ampliar el acceso a servicios de bienestar emocional. “Sentiré que hice mi trabajo cuando las personas tengan claro que el bienestar emocional es posible y accesible”.