Una de las especies de peces que habita en las profundidades del océano y rara vez entra en contacto con los seres humanos es el pez remo, también conocido como rey de los arenques (Regalecus glesne). Sin embargo, cuando aparece de forma inusual en la superficie, suele generar gran conmoción y curiosidad entre las personas.

De acuerdo con reportes del diario La Razón del 10 de marzo de 2026, el avistamiento ocurrió cuando varios turistas caminaban por la orilla y se toparon con un gran pez plateado parcialmente varado en una playa del Cabo San Lucas, en México. Mientras intentaban auxiliarlo, descubrieron que había otro ejemplar cerca, lo que hizo el hecho aún más llamativo.

La réplica de un pez remo retratada en el museo marítimo Ozeaneum en el puerto de Stralsund, Alemania, 05 de abril de 2016 Foto: picture alliance via Getty Image

A esta especie también se le conoce como “pez del fin del mundo”, ya que en algunas ocasiones ha sido vista en las costas tras eventos climáticos fuertes. Incluso, registros indican que fue observada antes del terremoto y tsunami de Japón en 2011, lo que ha contribuido a alimentar creencias populares sobre su relación con desastres naturales.

Además de su rareza, el pez remo destaca por su cuerpo alargado en forma de cinta, que puede alcanzar hasta los 11 metros de longitud, convirtiéndolo en el pez óseo más largo del planeta. Esta apariencia peculiar habría inspirado antiguas leyendas sobre serpientes marinas, según explicaciones del Museo de Historia Natural de Florida.

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Aunque hoy en día se tiene mayor información sobre el pez remo y se le clasifica dentro de la familia Regalecidae —que agrupa cuatro especies en dos géneros—, los encuentros con ejemplares vivos siguen siendo extremadamente poco frecuentes. Esta escasez de avistamientos hace que aún existan muchas incógnitas sobre su comportamiento, su ciclo de vida y las condiciones en las que habita en las profundidades marinas.

Según el Museo de Historia Natural de Florida, este pez de cuerpo alargado, cónico y de tono plateado tiene una distribución global, lo que lo convierte en una especie cosmopolita, presente en casi todos los océanos excepto en las regiones polares. Registros indican que puede encontrarse tanto en el océano Atlántico como en el Mediterráneo, así como en el Pacífico oriental, desde el sur de California hasta las costas de Chile.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señala que el Regalecus glesne tiene una amplia distribución en los océanos del mundo y habita a profundidades que van desde los 15 hasta los 1.000 metros.

Además, se encuentra tanto en la zona epipelágica, cercana a la superficie, como en la mesopelágica, más profunda, dentro de mares tropicales y templados. No obstante, expertos indican que suele observarse con mayor frecuencia alrededor de los 200 metros de profundidad.

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Diversas fuentes coinciden en que, en ocasiones, algunos ejemplares aparecen cerca de la superficie o incluso varados en las playas, generalmente después de fuertes tormentas. Sin embargo, dado que su entorno natural son las profundidades marinas, este tipo de avistamientos resulta inusual y puede ser señal de que el pez se encuentra enfermo, debilitado o desorientado.

A su vez, organizaciones como Ocean Conservancy explican que el hecho de que esta especie habite en zonas del océano aún poco exploradas dificulta su estudio. Esta condición limita el conocimiento científico disponible sobre su comportamiento, sus hábitos y su estado de conservación, que todavía sigue siendo en gran parte desconocido.