Un año y medio después de haber sido identificado por primera vez, el tiburón blanco conocido como ‘Contender’ volvió a captar la atención de los investigadores al enviar una nueva señal desde el dispositivo satelital que lleva adherido. La transmisión se produjo cerca de la costa este de Estados Unidos, lo que permitió confirmar que el enorme depredador continúa desplazándose por aguas del Atlántico.
El seguimiento de este ejemplar está a cargo de la organización OCEARCH, dedicada al estudio y conservación de grandes especies marinas. Con 4,2 metros de longitud y un peso aproximado de 750 kilogramos, ‘Contender’ destaca por su impresionante tamaño, similar al de un automóvil pequeño, un rasgo que lo convirtió en el tiburón blanco macho más grande registrado por los científicos hasta la fecha.
Durante el último año, ‘Contender’ ha recorrido miles de kilómetros por la costa atlántica de Norteamérica, siguiendo un patrón de desplazamiento similar al de otros tiburones blancos. Su recorrido lo ha llevado por zonas cercanas a los estados de Nueva Jersey, Massachusetts y las Carolinas, además de aguas de Canadá.
Aunque la reciente señal emitida por su transmisor confirmó que el animal sigue activo en el Atlántico Norte, no permitió conocer su ubicación exacta. Aun así, ‘Contender’ continúa llamando la atención de los investigadores por sus dimensiones, ya que mide 4,2 metros, una longitud superior al promedio de los machos de su especie, que suele rondar los 3,5 metros. Si bien las hembras pueden alcanzar hasta seis metros, encontrar un macho de este tamaño sigue siendo un hecho poco común.
Aunque el tiburón blanco es uno de los depredadores más conocidos del océano, también enfrenta serias amenazas para su supervivencia. La sobrepesca, las capturas accidentales durante actividades pesqueras y el comercio ilegal de partes de su cuerpo, como dientes, mandíbulas y aletas, han puesto a esta especie en una situación preocupante.
Por esta razón, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera en alto riesgo de desaparecer de su hábitat natural.
En este contexto, la información obtenida a través de su transmisor ayuda a comprender el papel que desempeñan los tiburones blancos en los ecosistemas marinos, convirtiendo a este ejemplar en uno de los más importantes para las investigaciones sobre la conservación de la vida en los océanos.