Las lechuzas comunes son conocidas por su particular rostro en forma de corazón y por su capacidad para desplazarse casi sin hacer ruido durante la noche. Sin embargo, un fenómeno que se ha presentado en Suiza durante las últimas décadas despertó el interés de un grupo de investigadores, que decidió buscar respuestas en el ADN de estas aves.

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El hallazgo fue documentado por un equipo de la Universidad de Lausana, que estudió el material genético de más de 3.000 ejemplares. Los resultados, publicados en la revista científica Nature Communications, permitieron identificar modificaciones en la población durante aproximadamente diez generaciones.

El ADN revela cambios que no serían producto del azar

Para establecer qué estaba ocurriendo, los científicos compararon las modificaciones genéticas de las lechuzas con diferentes simulaciones informáticas. El objetivo era determinar si los cambios podían explicarse por casualidad o si existía un proceso de selección natural.

Tristan Cumer, investigador de la Universidad de Lausana y autor principal del estudio, explicó que encontraron diferencias que apuntan a la segunda posibilidad.

Los científicos encontraron señales de selección natural al comparar el ADN con simulaciones informáticas. Foto: Getty Images

“Una variante genética asociada con el plumaje marrón rojizo se volvió mucho más común de lo que el azar por sí solo podría explicar. Solo las simulaciones que incluyeron la selección natural reprodujeron los cambios que observamos”, señaló Cumer.

Entre las regiones del ADN identificadas aparece el gen MC1R, relacionado con la pigmentación. Sin embargo, los investigadores advierten que todavía no pueden asegurar que el color sea la característica que está favoreciendo la selección natural.

El cambio de color podría esconder otra explicación

Una de las posibilidades que estudian los científicos es que la transformación del plumaje esté relacionada con otras capacidades de las aves, como su respuesta ante situaciones de estrés.

Jérôme Goudet, profesor de la Universidad de Lausana y uno de los responsables de la investigación, explicó que el gen relacionado con la pigmentación también forma parte de un sistema vinculado con otras características.

“El MC1R interviene en la pigmentación, pero forma parte del sistema de melanocortina, que también se ha relacionado con otros rasgos, como las respuestas al estrés y la agresividad. Por lo tanto, la selección podría estar actuando sobre uno de estos rasgos, y el cambio en la apariencia de los búhos sería simplemente una consecuencia”, afirmó.

Los investigadores creen que la alimentación y las condiciones ambientales podrían influir en el fenómeno. Foto: Getty Images

La alimentación también podría tener relación con el fenómeno. Alexandre Roulin, profesor de la misma universidad y coautor del estudio, planteó que las diferencias en la disponibilidad de presas podrían favorecer a determinados ejemplares. También señaló que el aumento de las manchas podría estar relacionado con un mayor estrés ambiental.

Una evolución que puede detectarse en pocas generaciones

Para los investigadores, el hallazgo demuestra que los cambios evolutivos no necesariamente requieren millones de años para hacerse visibles. En este caso, fue posible identificar modificaciones genéticas en una población silvestre durante un periodo de tres décadas.

“El estudio transmite un mensaje alentador: demuestra que las especies que viven en estado salvaje pueden evolucionar en un corto período de tiempo. Esta capacidad de adaptación rápida podría ayudarlas a hacer frente a los cambios ambientales, incluido el cambio climático”, sostuvo Tristan Cumer.

El equipo continuará estudiando fotografías de las aves para medir con mayor precisión sus tonalidades y manchas. También buscará establecer si determinados patrones de plumaje están relacionados con mayores posibilidades de supervivencia.