El fenómeno de El Niño vuelve a encender las alertas sobre la disponibilidad de agua en Colombia. Aunque distintas entidades han avanzado en planes de contingencia y monitoreo, existe una preocupación que no se limita únicamente al abastecimiento para las ciudades. También abarca la producción agrícola, la generación de energía, la conservación de los ecosistemas y la capacidad institucional para anticiparse a eventos climáticos extremos.

¿De Fenómeno de El Niño a Superniño? El examen climático para Colombia

Para analizar este asunto, SEMANA habló con tres expertas de The Nature Conservancy (TNC Colombia), Claudia Vásquez, Natalia Acero y Catalina Góngora, quienes expusieron las problemáticas actuales y las posibles soluciones respecto a la situación hidrológica actual.

Para desenredar los problemas que hay, Natalia Acero, líder del programa de gestión integral de cuentas y recursos hídricos en TNC Colombia, explicó que hay dos razones de peso para preocuparse por el agua.

Primero, “los sistemas hídricos del país, tanto los ríos como los humedales, los mismos embalses, vienen de un periodo de sequía importante en el 2024-2023, donde hubo una reducción de caudales de los ríos y los embalses. Venimos de un sistema que no está en equilibrio, que viene golpeado y que no ha tenido el tiempo suficiente para recuperarse”.

"La mayoría de los embalses están 40% por encima, digamos que no hay ningún embalse que esté en estado crítico actualmente, pero claro, no sabemos cómo se va a comportar el fenómeno de El Niño", Natalia Acero. Foto: Crédito: Alcaldía Municipal de Macanal en Boyacá / API

Segundo, “por muchos años, el estudio nacional del agua nos dice que el 83% de las cuencas que tienen riesgo de desabastecimiento se encuentran justamente en el río Magdalena, en su cuenca, y son las cuencas que sostienen el 80% del PIB. Se tienen unas condiciones de desabastecimiento que van a estar exacerbadas por un fenómeno de El Niño, que va a tener un impacto mayor en toda la zona Caribe, Chocó, Pacífico y Andino. Entonces esa demanda, ese PIB se ve reflejado o en industrias o en producción agrícola y en la demanda propia de las grandes ciudades”.

Por ello, al ser consultada por la preparación del país para El Niño, Acero mencionó que “lo que no creo que estamos preparados es para prevenir. Tenemos manera de reaccionar ante una emergencia, tenemos ese tipo de instrumentos, pero la prevención siempre ha estado, no estructurada y no planeada. Pero la respuesta corta sería: ‘No estamos tan preparados’”.

Finalmente, dio tres soluciones de choque para confrontar la situación hídrica en el corto plazo:

  • La primera es fortalecer la prevención desde todos los niveles con planes sectoriales en ministerios como Ambiente y Agricultura, preparación del sector eléctrico y hábitos de ahorro de agua por parte de la ciudadanía.
  • La segunda consiste en proteger y restaurar ecosistemas estratégicos como páramos, humedales, ríos y bosques, fundamentales para almacenar y regular el recurso hídrico.
  • La tercera es identificar las cuencas más vulnerables del país e implementar programas de “cuencas resilientes” que permitan gestionar riesgos de sequías, inundaciones y presión sobre el agua.

Por su parte, Catalina Góngora mencionó tres soluciones a largo plazo que se plantean desde TNC Colombia para el manejo inteligente del agua:

La primera consiste en la protección y restauración de ecosistemas estratégicos como páramos, ríos, humedales, bosques altoandinos, sabanas inundables y bosques húmedos tropicales. Estos ecosistemas cumplen una función fundamental en la regulación del agua, ya que permiten captarla, almacenarla y liberarla gradualmente durante los periodos secos.

La segunda estrategia se centra en el desarrollo de “cuencas resilientes”, identificando aquellas con mayor vulnerabilidad frente a la variabilidad y el cambio climático. Esto implica evaluar la salud de cada cuenca, analizar riesgos de inundaciones o sequías, estudiar la calidad del agua, la conectividad entre cuerpos hídricos, las presiones derivadas de actividades como la agricultura, la urbanización, la deforestación o la generación de energía, y determinar si la oferta hídrica puede satisfacer la demanda de los distintos sectores. Con base en este diagnóstico, se diseñan soluciones que combinan acciones de conservación, infraestructura natural, infraestructura gris y esquemas de gobernanza que involucren a todos los actores del territorio.

La tercera estrategia busca impulsar una agricultura regenerativa que comprenda mejor las dinámicas del agua y contribuya a la regulación hídrica de las cuencas. Dado que cerca del 70 % de la demanda de agua está asociada al sector agropecuario, se considera fundamental promover prácticas productivas que mantengan la sostenibilidad de los sistemas agrícolas sin comprometer los recursos hídricos.

"Una sequía va de la mano de una gestión de incendios. El ejemplo de Bogotá (en 2024) puede ser bueno y las lecciones aprendidas, tanto lo bueno como lo malo, es un punto de partida muy importante", Claudia Vásquez. Foto: Daniel Reina / Alcaldía de Medellín (API) / Montaje: Semana

Finalmente, Claudia Vásquez comentó la importancia de prevenir los incendios forestales y cuidar el agua desde cada casa:

Cuando hay fenómenos de sequía intensa, hay fenómenos de fuegos también. Y lo vimos en Bogotá, con todas las consecuencias en calidad del aire, los efectos que hubo en salud. Debemos tener muchísima prevención y no esperar a que ocurra para ver cómo actuamos. Por ello, es muy importante tener informaciones diarias, con un sistema de información muy robusto en cada una de las regiones donde va a tener un mayor impacto el fenómeno de El Niño.

Adicionalmente, se requiere tomar las decisiones, claro, desde lo público, pero también tener en cuenta temas de uso eficiente del agua dentro de la casa que no debería ser solo cuando se presente un evento de estos; debería ser algo que lo incorporamos como hábito. Y también se debe comenzar a hacer un plan al que se puede denominar ‘un protocolo de sequía’”.