El volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca y perteneciente a la cadena volcánica Los Coconucos, es uno de los sistemas volcánicos que mantiene bajo constante vigilancia el Servicio Geológico Colombiano (SGC).

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El SGC señaló que el incremento de la actividad sísmica corresponde principalmente a movimientos asociados con procesos dentro del sistema volcánico, por lo que la entidad mantiene un monitoreo constante de su evolución y de las variaciones que puedan registrarse durante los próximos días.

Además, desde el cambio a alerta naranja, el SGC insistió a los habitantes de las zonas aledañas en la importancia de mantenerse atentos a sus reportes oficiales y acatar las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo ante cualquier eventualidad que pueda presentarse por el volcán.

Actividad del volcán Puracé. Foto: COLPRENSA

¿A qué se debe el incremento de la actividad sísmica?

De acuerdo con el SGC, los movimientos registrados en la zona de influencia del volcán Puracé están relacionados principalmente con procesos de fracturamiento de roca en el subsuelo. Este tipo de actividad es conocida como sismicidad volcano-tectónica y ocurre cuando las rocas se rompen como consecuencia de las dinámicas que se desarrollan en su interior.

En los últimos reportes, los equipos de monitoreo han evidenciado un incremento tanto en la cantidad de estos eventos como en la energía asociada a ellos, con una concentración principalmente hacia el nororiente del volcán.

El SGC aclaró que la presencia de este tipo de sismos no implica por sí sola que se esté produciendo una erupción, por lo que su evolución continúa siendo analizada.

El volcán Puracé aumenta su actividad y el SGC declara la alerta naranja. Foto: Montaje de SEMANA con fotos de AFP y Getty Images

Frente a esto, el volcán Puracé continúa en alerta naranja luego de que el SGC elevara el nivel de vigilancia el pasado 1.° de agosto de 2026. La decisión se tomó tras identificar variaciones importantes en distintos parámetros asociados con su comportamiento.

Según la entidad, desde el 20 de julio se venía registrando un incremento progresivo de la actividad, acompañado por un aumento de la energía sísmica, cambios en la temperatura de las emisiones de ceniza y mayores concentraciones de gases como dióxido de azufre y dióxido de carbono.