El fenómeno de El Niño vuelve a generar preocupación sobre la estabilidad energética del país. Las proyecciones climáticas que anticipan una temporada seca más intensa y que, según expertos, será una de las más complicadas de la historia, por lo que muchos sectores tendrían afectaciones. Uno de ellos es, justamente, el energético.
En ese contexto, el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta habló con SEMANA y planteó tres propuestas que podrían ayudar a disminuir el impacto sobre el sistema interconectado nacional y evitar escenarios de racionamiento.
“Una de las propuestas que hemos hecho es tomar la experiencia del año 92-93, cuando tuvimos el gran apagón, que se recurrió a esa medida para que el impacto no fuera mayor, que fue anticipar la hora para efectos de la jornada laboral y la jornada lectiva”, afirmó Acosta, haciendo referencia a la conocida Hora Gaviria, una medida que estuvo vigente desde mayo de 1992 hasta febrero de 1993 y fue fundamental para ahorrar energía.
La propuesta vuelve a aparecer en momentos en que el país enfrenta un panorama distinto al de los años noventa, aunque con nuevas vulnerabilidades. Acosta compartió que, actualmente, Colombia tiene un déficit de energía en firme cercano al 2,7 %, situación que contrasta con el fenómeno de El Niño de 2023 y 2024, cuando existía una reserva energética cercana al 5 %.
“Hoy no tenemos ese excedente. Hoy no tenemos esa reserva”, aseguró el exministro durante la conversación con este medio.
Según explicó, parte de la presión actual sobre el sistema obedece, en parte, al retraso de proyectos de generación y transmisión energética: “Hidroituango es el más grande proyecto hidroeléctrico que se ha ejecutado en el país (que consta de) 2.400 megavatios. Pero de esos, solamente tenemos operativos en este momento la mitad, 1.200 megavatios. Y en La Guajira, en donde en su momento se adjudicaron 16 parques eólicos con una capacidad de 2.400 megavatios, a la fecha no ha entrado ninguno. Tenemos 3.600 megavatios de capacidad que le están haciendo falta al sistema”.
Para el exministro, esta situación ha llevado al sistema interconectado nacional a un escenario de alta presión operativa. “Eso es lo que tiene al Sistema Interconectado Nacional en el máximo grado de estrés”, aseguró.
Durante la entrevista con SEMANA también explicó por qué el fenómeno de El Niño genera tanta preocupación en el sector energético. Según señaló, aunque este fenómeno climático no fue la única causa del apagón de 1992, sí actuó como detonante de una crisis estructural.
“El Sistema Interconectado Nacional dependía en demasía, en más de un 80 % de la capacidad instalada de generación hídrica, lo que hacía muy vulnerable la matriz eléctrica en el país frente a fenómenos como El Niño”.
Acosta recordó que la ausencia de lluvias afectó gravemente los embalses y que en ese momento Colombia no contaba con suficiente respaldo térmico para suplir la reducción de generación hidroeléctrica. Sin embargo, el exministro aseguró que actualmente existen otros factores que aumentan la preocupación frente a la llegada de una nueva temporada seca. Uno de ellos es el déficit de gas natural y la limitada capacidad de importación del combustible.
Según indicó, el país cuenta actualmente con una sola planta regasificadora operando en Barú, Cartagena, la cual estaría trabajando al límite de su capacidad: “Vamos a estar en una situación muy apretada que nos puede llevar, además del riesgo en el que ya estamos, de un racionamiento de energía a un racionamiento también de gas natural”.
El exministro también cuestionó lo que calificó como falta de reacción frente a las alertas sobre escasez de gas: “Si ellos, en lugar de negar que teníamos un déficit y que teníamos una escasez de gas, se hubieran percatado de ello, se habrían tomado las decisiones para que se hubieran montado a tiempo otras plantas regasificadoras”.
Dentro de las medidas propuestas para enfrentar el panorama, Acosta planteó una segunda estrategia basada en incentivos económicos para reducir el consumo de energía. Se trata de revivir el esquema conocido como “Apagar Paga”, aplicado durante el fenómeno de El Niño de 2015 y 2016.
La iniciativa consistía en premiar económicamente a quienes redujeran su consumo y castigar los excesos de demanda energética. “Gracias a esta medida se logró reducir el consumo. Ahorramos energía en un 5 % ya que se premiaba con 450 pesos el kilovatio/hora en la factura del usuario la energía que dejan de consumir y se estableció un castigo de ese mismo orden por los excesos en consumo de energía”.
Para Acosta, este tipo de mecanismos resultan más efectivos que las campañas pedagógicas tradicionales: “No basta con el sermón de decirles a los usuarios que deben hacer un uso más racional. Lo que motiva y que lleva al usuario a tomar decisiones racionales es sobre la base de aquello que le toca el bolsillo”.
La tercera propuesta planteada por el exministro se enfoca en modificar los hábitos de consumo energético durante las llamadas horas pico, es decir, los momentos del día donde la demanda de energía alcanza sus niveles más altos.
De acuerdo con Acosta, el principal problema se presenta al mediodía y durante las horas de la noche. “El mayor problema que vamos a tener es en esas horas pico, porque no hay energía suficiente para esas horas pico”, aseguró.
El exministro advirtió que la situación podría agravarse durante eventos de alta audiencia y consumo simultáneo, como los partidos del Mundial de fútbol: “Si usted le viene a añadir ahora a los partidos del mundial, la situación se torna más compleja”.
Frente a ello, propuso incentivar el traslado del consumo hacia las llamadas horas valle mediante tarifas más bajas durante esos periodos. “En la medida en que se logre incentivar al usuario para que desplace su consumo de energía en horas pico para que lo haga en horas valle, eso contribuiría a aplanar la curva de demanda. Si a mí me dicen que en horas valle la energía es más barata que en las horas pico, y yo tengo una empresa, ¿yo qué haría? Haría un cambio en los turnos”, explicó.
Finalmente, cuando se le preguntó por la posible aplicación de estas propuestas que ya mostraron ser efectivas en tiempo antiguo, señaló que el Ministerio de Minas y Energía y la Comisión de Regulación de Energía y Gas propusieron 50 medidas, pero ninguna tiene estas características, por lo que concluyó diciendo: “Propuestas sí, lo que no hay son decisiones”.