Ser víctima de una estafa es una de las situaciones más difíciles que puede enfrentar una persona. Además de las pérdidas económicas, este tipo de fraude puede comprometer información sensible, como contraseñas, contactos, correos electrónicos y cuentas personales.
En muchos casos, el problema no termina ahí, ya que los delincuentes también intentan utilizar el acceso obtenido para engañar a familiares, amigos u otros contactos de la víctima y ampliar el alcance de sus ataques.
Este fenómeno se ha intensificado en los últimos años. Los ciberdelincuentes recurren cada vez más a herramientas de inteligencia artificial, información recopilada en redes sociales y técnicas de manipulación psicológica para crear engaños altamente convincentes.
Los especialistas advierten que el principal objetivo de estos criminales es hacer que las víctimas actúen sin pensar. Para lograrlo, diseñan escenarios que parecen auténticos, como mensajes que imitan a bancos o empresas reconocidas, llamadas con voces clonadas e incluso videos falsos generados con IA.
En ese contexto, una modalidad de fraude ha encendido las alarmas por la facilidad con la que puede propagarse a través de teléfonos celulares y llegar a usuarios de distintos países en cuestión de minutos.
Según información reseñada por elEconomista, la estafa comienza con el envío de un mensaje de texto que aparenta provenir de un banco u otra entidad de confianza. En el SMS se informa sobre una supuesta transferencia, un pago o un movimiento sospechoso en la cuenta bancaria, con el propósito de generar preocupación y llevar a la persona a actuar de inmediato.
Para aumentar la sensación de urgencia, el mensaje incluye un enlace desde el cual, supuestamente, el usuario puede confirmar o cancelar la operación. Sin embargo, al presionar, es redirigido a una página web fraudulenta que imita la apariencia del sitio oficial de la entidad financiera. Allí se le solicita ingresar datos personales, credenciales de acceso o códigos de verificación.
Con esa información en su poder, los hackers acceden a la cuenta bancaria y realizan transferencias o retiros de dinero sin autorización.
En muchos casos, la persona solo descubre el fraude horas después, cuando revisa los movimientos de su cuenta o contacta a su banco. Para entonces, los fondos ya han sido transferidos y la entidad confirma que se trató de una estafa.
De acuerdo con el IBM, este tipo de ataque se conoce como smishing, una modalidad de fraude que utiliza mensajes de texto falsos para engañar a las personas y conseguir que descarguen programas maliciosos, revelen información confidencial o envíen dinero a ciberdelincuentes.
Para reducir el riesgo de caer en este engaño, los expertos recomiendan no responder mensajes sospechosos ni ingresar a enlaces recibidos por SMS. Si el contenido genera preocupación o presiona para actuar de inmediato, lo más recomendable es mantener la calma y verificar la información directamente con el banco o la empresa a través de sus canales oficiales.
Asimismo, aconsejan desconfiar de números telefónicos desconocidos, evitar almacenar datos de tarjetas bancarias en el celular, activar la autenticación en dos pasos mediante aplicaciones de seguridad y nunca compartir contraseñas ni códigos de verificación por mensaje de texto, ya que esa información puede ser utilizada por los delincuentes para tomar el control de las cuentas personales.