Un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), con la participación de la investigadora de la Universidad de Oviedo Noemí Pinilla-Alonso, demostró por primera vez que el sistema de dos anillos de Chariklo, un cuerpo menor que orbita entre Saturno y Urano, ha experimentado cambios en direcciones opuestas en apenas unos años.

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El hallazgo, publicado en la revista Science Advances, fue posible gracias a la primera ocultación estelar planificada y ejecutada con éxito desde el telescopio espacial James Webb (JWST). Al comparar estas observaciones con los datos recopilados durante la última década, los científicos encontraron que el anillo interior es ahora significativamente más opaco, mientras que el exterior ha perdido opacidad e incluso podría estar desprendiendo material de forma progresiva.

Pablo Santos-Sanz, investigador del IAA-CSIC y líder del estudio, explicó que la comparación de los registros permitió identificar estos cambios opuestos en la estructura del sistema. Además, señaló que el descubrimiento obliga a replantear cómo se forman y evolucionan los anillos alrededor de pequeños cuerpos del Sistema Solar, ya que hasta ahora se consideraban estructuras relativamente estables.

Científicos descubren un cambio inesperado en los anillos de Chariklo gracias al James Webb. Foto: Getty Images

Por su parte, Noemí Pinilla-Alonso destacó que estas observaciones amplían la comprensión de estos sistemas, porque permiten estudiar no solo de qué están compuestos sus anillos, sino también cómo cambian con el tiempo y qué procesos impulsan esa evolución. La investigadora añadió que las evidencias apuntan a que los anillos de los cuerpos menores podrían ser estructuras temporales y en constante transformación.

Un hito técnico logrado con el James Webb

La observación, realizada el 18 de octubre de 2022, requirió una planificación de alta precisión. Los investigadores tuvieron que calcular con exactitud la órbita de Chariklo, la posición de la estrella de fondo —obtenida gracias a la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA)— y la ubicación del telescopio James Webb en el punto de Lagrange L2.

Los datos sugieren que el anillo exterior de Chariklo podría estar perdiendo material de manera gradual. Foto: Getty Images/Science Photo Libra

Durante el fenómeno, Chariklo se desplazaba a una velocidad relativa de 2,5 kilómetros por segundo respecto al telescopio, lo que permitió obtener una resolución suficiente para captar con detalle el comportamiento de los anillos, explicó el investigador posdoctoral del IAA-CSIC Yücel Kilic.

Chariklo, que se encuentra a casi 17 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, fue el primer cuerpo menor en el que se descubrió un sistema de anillos, en 2013.

Investigaciones posteriores, en las que también participó Pinilla-Alonso, revelaron que su superficie no presenta evidencias de hielo de agua, mientras que sus dos anillos están compuestos por una mezcla de hielo de agua, silicatos y compuestos orgánicos.

*Con información de Europa Press