Las primeras fotografías del ekranoplano chino comenzaron a circular en redes sociales del país asiático a mediados de 2025, despertando inmediatamente comparaciones con los antiguos proyectos soviéticos de la Guerra Fría.
En aquel momento, los analistas interpretaron que la enorme aeronave, apodada por algunos usuarios como el “monstruo marino” del mar de Bohai, habría sido concebida principalmente para tareas logísticas y de transporte.
Sin embargo, nuevas imágenes difundidas meses después revelaron modificaciones significativas en su estructura, especialmente bajo las alas, donde ahora pueden observarse soportes destinados al posible acoplamiento de armamento, un detalle que cambió por completo las hipótesis iniciales sobre su función.
Las recientes capturas también dejaron ver la parte trasera de este gigantesco vehículo híbrido, cuya apariencia recuerda a los legendarios ekranoplanos soviéticos, también conocidos como vehículos de efecto suelo o WIG, por sus siglas en inglés, capaces de desplazarse a gran velocidad sobre la superficie del agua gracias al efecto suelo.
Además, al desplazarse a baja altura sobre el agua y fuera del alcance de muchos radares terrestres, estas aeronaves resultan más complicadas de identificar y rastrear. A diferencia de las embarcaciones convencionales, tampoco están expuestas a amenazas como minas marinas o submarinos.
Durante décadas, estos aparatos fueron considerados una amenaza estratégica para Occidente debido a su capacidad para transportar tropas y ejecutar operaciones cerca de las costas. Aunque la Unión Soviética nunca logró masificar el proyecto por sus elevados costos, China parece decidida a recuperar esa ambiciosa idea tecnológica.
El diseño inicial
La idea de los vehículos de efecto suelo no es reciente y sus orígenes se remontan a la década de 1930, cuando el ingeniero finlandés Toivo Kaario comenzó a experimentar con este tipo de tecnología capaz de desplazarse a gran velocidad sobre la superficie del agua.
Años más tarde, durante la década de 1960, el diseñador alemán Alexander Lippisch contribuyó a perfeccionar el concepto con avances aerodinámicos que despertaron el interés militar de varias potencias. Sin embargo, fue la Unión Soviética la que llevó esta clase de aeronaves a una escala nunca antes vista, desarrollando modelos emblemáticos como el “Monstruo del Mar Caspio” y el ekranoplano “Lun”, equipado incluso con misiles.
Aunque en otros países estos proyectos se mantuvieron en tamaños reducidos, el nuevo aparato chino parece seguir la tradición soviética de construir vehículos de enormes dimensiones.
¿Qué cambios tendría esta aeronave?
Las nuevas capturas dejaron en evidencia una configuración distinta compuesta por cuatro motores turbohélice. Cada uno impulsa hélices de gran tamaño y múltiples palas, un diseño que lo acerca más a la apariencia de un avión de vigilancia marítima que a los tradicionales ekranoplanos soviéticos impulsados por reactores.
El prototipo chino también incorpora características propias de los hidroaviones, entre ellas un casco especialmente diseñado para facilitar tanto el despegue como el aterrizaje sobre el agua. Su estructura incluye un escalón inferior que mejora la maniobrabilidad durante estas operaciones y contribuye a reducir la resistencia al contacto con la superficie marina.
A esto se suman otros elementos llamativos, como una cola en configuración de V, flotadores de estabilización ubicados en las puntas de las alas y pequeños estabilizadores laterales que ayudan a mantener el equilibrio durante el desplazamiento. Además, la cabina situada en la parte frontal de la aeronave recuerda a ciertos modelos de patrullaje marítimo y vehículos experimentales militares.
Asimismo, la apariencia militar del vehículo y la doctrina estratégica china alimentan las sospechas de que el ekranoplano podría desempeñar funciones de combate o apoyo táctico. Entre las capacidades que se contemplan se encuentran el transporte de torpedos, misiles antibuque de pequeño tamaño, cargas de profundidad e incluso drones lanzados desde el aire.
Incluso, especialistas de la firma Grey Dynamics sugieren que el aparato podría utilizarse para abastecer bases chinas ubicadas en islas remotas del mar de China Meridional, fortaleciendo así la presencia militar del país en esa región estratégica.