En abril de 2024, un terremoto de magnitud 4,8 con epicentro en Tewksbury, Nueva Jersey, sorprendió a los habitantes de la costa este de Estados Unidos. Aunque inicialmente las sospechas recayeron sobre una estructura geológica conocida, una investigación reciente de la Universidad de Columbia reveló que el verdadero origen del movimiento fue una grieta en la corteza terrestre que había permanecido oculta hasta entonces.

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Descartando al sospechoso habitual

Durante décadas, la falla de Ramapo, una enorme fractura de 300 kilómetros de longitud, ha sido considerada la principal fuente de actividad sísmica en la región. Sin embargo, tras analizar el terremoto de 2024, los expertos notaron que el ángulo de esta falla no coincidía con la forma en que se desplazó la tierra durante el evento.

En su estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Solid Earth, los investigadores explicaron la situación: “El terremoto de Tewksbury, Nueva Jersey, de 2024 ocurrió cerca de la falla de Ramapo de ~300 km de largo, la cual, aunque constituye la falla regional más grande, está mal orientada para el deslizamiento en el régimen de tensión tectónica actual”. Esta discrepancia llevó a los científicos a buscar una explicación alternativa bajo el suelo de Nueva Jersey.

Herramientas avanzadas para un hallazgo invisible

Para localizar la fuente exacta, el equipo utilizó una tecnología denominada LiDAR, que emplea pulsos de luz láser para crear mapas detallados del terreno. Esta herramienta permite identificar irregularidades en la superficie que pueden pasar desapercibidas a simple vista, incluso en zonas cubiertas por vegetación.

Un escaneo con láser ayudó a revelar una estructura geológica que no aparecía en los mapas. Foto: Kolawole et al., J. Geophys. Res.: Solid Earth , 2026

Al combinar estos mapas con los datos de las réplicas del sismo, los científicos identificaron una nueva zona de fractura a 3.5 kilómetros de distancia del lugar del epicentro. Según indicaron los especialistas en su reporte: “La proyección ascendente de las réplicas se alinea con el rastro topográfico (LiDAR) de una zona de falla no cartografiada previamente a 3.5 kilómetros al oeste del epicentro”.

¿Qué es una falla “inmadura”?

A este nuevo descubrimiento se le ha denominado Falla de Mountainville. Los geólogos la clasifican como una falla “inmadura”, un término utilizado para describir fracturas en rocas muy antiguas, conocidas como basamento cristalino, que aún no se han unido para formar una sola superficie de corte clara y continua.

En términos sencillos, se trata de una red de grietas complejas que todavía se encuentra en proceso de desarrollo geológico.

La Falla de Mountainville podría estar relacionada con la presión acumulada en la región. Foto: Kolawole et al., J. Geophys. Res.: Solid Earth , 202

El estudio sugiere que la falla de Ramapo, al ser tan grande y estar en una posición incómoda para liberar energía, podría estar transfiriendo esa presión a estas fallas menores y menos conocidas de los alrededores, provocando que fallen de manera inesperada.

Un riesgo latente para millones de personas

El hallazgo de Mountainville es una llamada de atención para los expertos en seguridad sísmica, ya que demuestra que existen peligros ocultos en zonas densamente pobladas que no habían sido considerados anteriormente. Los científicos advierten que estas estructuras complejas podrían ser fuentes importantes de futuros movimientos telúricos.

Al respecto, los autores del estudio concluyeron con una advertencia sobre la importancia de estudiar estas zonas: “Proponemos que en la densamente poblada costa este de los EE. UU., las fallas sísmicamente inestables, inmaduras y estructuralmente complejas similares a la falla de Mountainville pueden constituir fuentes de terremotos importantes y, por lo tanto, plantear riesgos de terremotos críticos pero no reconocidos previamente”.