Recientemente, la grabación de un singular pez desplazándose por el fondo marino captó la atención del mundo. Hoy, la ciencia ofrece respuestas claras sobre este asombroso espécimen capaz de realizar movimientos que desafían lo conocido hasta ahora en la biología marina.
La insólita caminata submarina
El protagonista de las imágenes es el Scalicus engyceros, un pez perteneciente a la familia de los searobins acorazados. Lo que asombró a los investigadores fue observar cómo este animal no solo se desplaza hacia los lados como un cangrejo, sino que es capaz de “retroceder” caminando, un comportamiento jamás registrado en otra especie de pez.
Para lograr este movimiento, el animal utiliza los radios de sus aletas, que son estructuras óseas gruesas y rígidas, para avanzar por el suelo marino. Adicionalmente, cuenta con aletas pectorales que se extienden hacia los lados, ayudándole a mantener el equilibrio mientras se mueve.
Al respecto, Han Tian, científico marino de la Universidad Sun Yat-sen y autor principal del estudio, señaló: “Estos peces que caminan albergan adaptaciones evolutivas y de comportamiento mucho más novedosas de lo que se suponía anteriormente”.
Herramientas para la supervivencia en el abismo
Vivir a cientos de metros bajo la superficie implica soportar una presión extrema y una oscuridad casi absoluta. Para adaptarse a este entorno hostil, este pez posee placas óseas que cubren su cuerpo (de ahí el término “acorazado”) y unos barbillones ramificados en su hocico, que son pequeños filamentos similares a bigotes. Estas estructuras le permiten tocar y detectar químicamente alimentos u obstáculos en el suelo marino.
El uso de sumergibles modernos ha permitido estudiar estas criaturas en su hábitat natural sin dañarlas. Como explica Tian: “Al observar a los animales de aguas profundas vivos en su entorno circundante, podemos obtener información sobre la adaptación y evolución de la especie”.
Un cambio en la perspectiva científica
Este descubrimiento abre nuevas preguntas sobre la vida en las zonas más profundas de nuestro planeta. El impacto de estas observaciones es enorme para la biología marina.
En palabras del propio Tian: “En última instancia, esta investigación remodelará las percepciones científicas de la biodiversidad de las profundidades marinas y revelará cómo los entornos marinos extremos impulsan el surgimiento de estructuras y comportamientos biológicos únicos en su tipo, nunca antes vistos en ningún otro organismo acuático de la Tierra”.