Un innovador proyecto de ciencia ciudadana en Suiza reveló cómo las actividades cotidianas transforman el subsuelo. Más de mil voluntarios enterraron dos mil prendas de ropa interior de algodón con el objetivo de evaluar la salud de la tierra mediante su nivel de degradación.

La velocidad del desgaste como indicador
El principio del experimento fue sencillo: cuanta más actividad de organismos vivos albergara la tierra, más rápido desaparecería el tejido. Los resultados demostraron que los jardines particulares registraron la mayor velocidad de descomposición debido a su abundante materia orgánica, mientras que los céspedes mostraron la menor actividad.
La perspectiva de los expertos
El manejo que las personas dan a los terrenos tiene un impacto directo en este entorno microscópico. Al respecto, el doctor Marcel van der Heijden, profesor de agroecología de la Universidad de Zúrich y colíder del estudio, explicó: “Nuestros resultados muestran que la forma en que se maneja el suelo puede afectar significativamente tanto la vida como la calidad del suelo”.

Asimismo, el especialista destacó que “un suelo sano y biológicamente activo es crucial para la fertilidad, el ciclo de nutrientes y muchos otros servicios ecosistémicos”. Esto se traduce en procesos vitales bajo la superficie que ayudan a sostener nuestros alimentos, almacenar agua y albergar más de la mitad de la biodiversidad global.
Los límites de la descomposición
Aunque una rápida degradación suele asociarse con terrenos fértiles, los científicos advierten que los excesos pueden ser perjudiciales. Un “exceso de nutrientes” —lo que ocurre cuando se sobrealimenta químicamente la tierra mediante el uso excesivo de fertilizantes— altera el balance natural del ecosistema.
Franz Bender, colíder del proyecto y jefe de evaluaciones agroecológicas en Agroscope, aclaró: “Sin embargo, la descomposición máxima no es deseable en todos los ecosistemas”.

Bender añadió que “en hábitats seminaturales como los bosques, los niveles muy altos de nutrientes pueden indicar alteraciones en el equilibrio natural de los nutrientes. En los jardines, también, la rápida descomposición de la ropa interior puede señalar un exceso de suministro de nutrientes”.
Esto invita a los aficionados a la jardinería a considerar si están utilizando demasiado fertilizante. El experimento demuestra que esta inusual técnica abre el camino para crear un “índice de la ropa interior”, facilitando que la población comprenda la importancia de conservar suelos saludables.
