Un hallazgo realizado durante las excavaciones de 2026 en la Huaca Pucllana, en Lima, Perú, abrió nuevas preguntas sobre las ceremonias de una sociedad que habitó la costa central del país hace más de 1.300 años. Los investigadores encontraron los restos de un adulto dentro de un antiguo canal subterráneo y consideran que su ubicación podría estar relacionada con una ceremonia ritual.

El cuerpo estaba dentro de un canal
Los restos corresponderían preliminarmente a un hombre adulto y fueron encontrados en una estructura vinculada con un pozo ceremonial. El contexto habría sido utilizado por la cultura Lima, que se desarrolló en la región entre los siglos I y VII.
El individuo estaba recostado sobre su lado izquierdo y dispuesto de norte a sur. Su cráneo apuntaba hacia el oeste, en dirección tanto a la pirámide de la Huaca Pucllana como al océano Pacífico.

Para Gladys Paz, arqueóloga responsable de la excavación, esa disposición no parece accidental. La especialista explicó que la ubicación del cuerpo estaría relacionada con el momento en que el canal dejó de utilizarse y fue cerrado como parte de una ceremonia.
Paz destacó además que el hallazgo permitirá conocer mejor las costumbres de aquella sociedad. Según la arqueóloga, el descubrimiento “aporta nuevas evidencias para comprender las prácticas rituales de la cultura Lima” y ayuda a reconstruir ceremonias realizadas en Pucllana hace más de 1.300 años.
Una construcción diferente a las demás
El lugar también llamó la atención por la forma en que fue construido. Mientras en otras zonas de Huaca Pucllana predominan los pequeños bloques de barro, el pozo relacionado con el canal fue elaborado con piedras redondeadas.
Paz calificó esta característica como “atípica” y explicó que es “totalmente distinta” de las construcciones habituales del centro ceremonial. A su juicio, la conexión entre el pozo y el canal apunta a una ceremonia asociada con el ingreso al lugar y con el cierre posterior de la estructura.

Junto a los restos humanos también aparecieron piezas de cerámica, cuarzos blancos, restos de peces y conchas, huesos de camélidos y restos de dos aves, elementos que serán estudiados para reconstruir lo ocurrido.
Todavía falta confirmar qué ocurrió
Aunque los indicios apuntan a una posible ofrenda, los investigadores todavía deben determinar con precisión quién era la persona y cuáles fueron las circunstancias de su muerte.
Los próximos análisis antropológicos permitirán establecer su sexo y edad, además de buscar señales de enfermedades, lesiones o traumatismos que puedan aportar información sobre su vida y muerte.
El arqueólogo Pieter Van Dalen, quien no participó en la excavación, señaló que este tipo de descubrimientos no es extraño en la costa peruana. Según el especialista, es frecuente encontrar tumbas, entierros y restos momificados en esta región.
*Con información de AP.
