A lo largo de la historia, los asteroides han despertado el interés de la comunidad científica porque son mucho más que enormes rocas que viajan por el espacio.

Aunque suelen llamar la atención cuando alguno pasa relativamente cerca de la Tierra, para los investigadores representan una fuente invaluable de información sobre el origen del sistema solar y una pieza fundamental para fortalecer la defensa planetaria.

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Por ese motivo, distintas agencias espaciales han puesto en marcha misiones para estudiar estos cuerpos celestes e, incluso, recoger muestras de su superficie. El análisis de ese material permite reconstruir parte de la historia del entorno donde se formó la Tierra hace miles de millones de años.

Uno de los que más interés ha despertado es Apophis, descubierto el 19 de junio de 2004 en Estados Unidos. En un principio fue considerado uno de los objetos con mayor probabilidad de impactar la Tierra. De hecho, llegó a registrar un 2,7 % de posibilidades de colisión en 2029, la cifra más alta alcanzada en la escala de Turín, utilizada para evaluar el riesgo de impacto de objetos cercanos a nuestro planeta.

Sin embargo, observaciones posteriores permitieron descartar cualquier choque con la Tierra tanto en 2029 como en 2036. Aunque durante algunos años se mantuvo una baja probabilidad de impacto para 2068, nuevos cálculos también eliminaron ese escenario.

Apophis es uno de los asteroides que más ha llamado la atención de la comunidad científica desde su descubrimiento en 2004. Foto: ESA - Agencia Espacial Europea

Según la Agencia Espacial Europea (ESA), Apophis, de aproximadamente 375 metros de diámetro, pasará el 13 de abril de 2029 a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre. Esa distancia es incluso menor que la de algunos satélites en órbita geoestacionaria, lo que convertirá este evento en el acercamiento más próximo de un asteroide de ese tamaño del que se tenga registro. Además, podrá observarse a simple vista desde algunas regiones de Europa, África y Asia.

Aunque no supone ningún peligro para la Tierra, este sobrevuelo ofrecerá una oportunidad única para la ciencia. La intensa gravedad terrestre modificará la órbita de Apophis alrededor del Sol, alterará su velocidad de rotación y podría provocar deslizamientos de material e incluso pequeños movimientos en su superficie.

Como consecuencia de ese encuentro, el asteroide dejará de pertenecer al grupo de los Aten y pasará a formar parte del grupo Apolo, debido a los cambios en su trayectoria orbital.

Los asteroides son objeto de estudio porque conservan información sobre el origen y la evolución del Sistema Solar. Foto: Getty Images

Para aprovechar este acontecimiento, la ESA enviará la misión Ramses, que acompañará al asteroide antes, durante y después de su paso por la Tierra para estudiar cómo la gravedad modifica su estructura y superficie.

Por su parte, la NASA empleará la misión OSIRIS-APEX para investigar el material que podría quedar expuesto tras el acercamiento. Los datos obtenidos por ambas expediciones permitirán comprender mejor el comportamiento de estos cuerpos celestes y mejorar la preparación internacional ante posibles amenazas espaciales en el futuro.