Actualmente, la ciencia ha logrado demostrar que la estabilidad de la vida en la Tierra depende en gran medida del vínculo entre el planeta y La Luna, sin embargo, varias décadas atrás el hombre tuvo la firme intención de bombardear el satélite con armamento nuclear.

Aunque hoy en día parezca una idea suicida, durante el periodo de la Guerra Fría los Estados Unidos desarrollaron un plan para usar bomba atómica con la potencia necesaria para que su detonación fuera perfectamente visible desde la Tierra.

Para ese entonces el plan recibió el nombre de ‘Project A119′ y se trató de una iniciativa altamente clasificada que contó con la colaboración de importantes científicos que tenían la labor de realizar todos los cálculos necesarios para ejecutar la misión de forma precisa y exitosa.

Según indica una publicación del portal Xataca, este proyecto fue dirigido por el físico Leonard Reiffel, además, contó con la colaboración de un joven Carl Sagan, quien posteriormente ganó un gran reconocimiento por su trabajo de ‘Cosmos’.

En ese momento Reiffel vinculó a Sagan al ‘Project A119′ para que se encargara de desarrollar un modelo matemático que ayudara a predecir cómo se expandiría la nube de polvo que aparecería después de la detentación de la bomba nuclear en la superficie de la Luna.

De esta manera, se podría tener datos sólidos que ayudaran a determinar si la explosión de la bomba podría ser perfectamente visible desde cualquier parte de la Tierra.

Ilustración de la detonación de una bomba atómica. | Foto: Stable Diffusion

¿Qué objetivo tenía el controvertido ‘Project A119′?

Para poder comprender el real objetivo de esta misión es fundamental tener presente que fue una iniciativa desarrollada en el marco de la Guerra Fría, un periodo en donde Estados Unidos libraba una confrontación contra la Unión Soviética (URSS) que se desarrollaba en diferentes frentes y uno de ellos era la carrera por el dominio del espacio.

Competencia que en 1958 la URSS estaba liderando tras haber lanzado con éxito el Sputnik 1, primer satélite artificial de la Tierra, mientras que EE. UU. fracasó con su Vanguard TV-3.

A medida que ambas naciones trabajaban incansablemente en nuevos proyectos que les permitiera presumir una superioridad tecnológica, el exitoso retorno de la tripulación de la misión Apolo 11, causó que la Luna se convirtiera en un objetivo de interés en la carrera espacial.

Ilustración de una vista de la Tierra desde la Luna. | Foto: RomoloTavani

El hecho de que Neil Armstrong se convirtiera en el primer ser humano y astronauta estadounidense en pisar el suelo de La Luna, generó la necesidad de producir nuevas acciones que llevaran a un nivel superior lo que ya se había logrado con la tripulación de Armstrong.

En el marco de esta urgencia, se había planeado desarrollar nuevas misiones en la Luna con el objetivo de recolectar muestras que hicieran posible analizar en la Tierra la posible existencia de vida microbiana en el satélite. Dicho tipo de estudios podría representar un importante avance en los conocimientos que el hombre tenía sobre el espacio y también demostraría que EE. UU. lideraba la carrera espacial.

Sin embargo, Washington también estaba interesada en demostrar una superioridad armamentística y por ello en 1952 hizo un alarde de fuerza con su primer prueba a gran escala de una explosión termonuclear, pero tres años después el Kremlin demostró su poderío con la bomba RDS-37.

Esta situación planteó un clima de preocupación en torno la capacidad que tendría el armamento nuclear de ambas naciones y precisamente por esa razón empezaron a surgir especulaciones sobre un presunto plan de la URSS para bombardear la Luna con una bomba atómica.

Por ese motivo Estados Unidos empezó a un proyecto similar para analizar la viabilidad de la que sería la demostración de fuerza definitiva, al emplear La Luna como un medio para mostrar la abrumadora potencia de sus bombas nucleares.

Pese a que la iniciativa ‘Proyect A119′ se estableció como un proyecto que tenía el objetivo de explorar los efectos que tendría una eventual explosión nuclear en la Luna, en una entrevista que en 2000 Leonard Reiffelen concedió a ‘The Observer’, el físico reconoció que el trasfondo real de ese plan una demostración de superioridad.

Reiffelen afirmó que Estados Unidos deseaba generar una nube en forma de hongo tan grande que fuera visible desde la Tierra y así ponerle un punto final a la carrera espacial con la Unión Soviética.

Por suerte para la humanidad, el proyecto de bombardear a la Luna terminó desechándose a causa de los temores que surgieron en torno a un posible fallo en la misión, debido a que la tecnología de ese momento no ofrecía certeza necesaria para garantizar un éxito del 100 %.

Ilustración de la Luna si fuera bombardeada con armas nucleares. | Foto: Stable Diffusion

Vale la pena destacar que en la entrevista que Reiffelen ofreció, el físico comentó que el ser humano ya posee las capacidades para poder disparar un misil balístico contra la Luna, pero dicha acción solo condenaría a la humanidad a un desastre.