Un pequeño secreto escondido en la lavadora promete revolucionar la forma de secar la ropa. Con solo presionar un botón que muchos desconocen, podría decirle adiós a la secadora y ahorrar no solo tiempo, sino energía. En un contexto donde cada minuto cuenta y la electricidad se vuelve cada vez más costosa, este truco se convierte en una solución práctica y eficiente.
Además, de acelerar el secado, este método garantiza que la ropa quede fresca, perfumada y suave al tacto prolongando su durabilidad y logrando resultados que muchos creían imposibles sin encender la secadora.
No es necesario invertir en una secadora ni gastar más electricidad para tener la ropa casi seca al instante. El momento clave llega una vez que la lavadora ha completado su ciclo habitual de limpieza, seleccionando la opción de centrifugado.
Para aplicar este truco, necesita una toalla completamente seca. Esta se introduce junto con la ropa húmeda dentro del tambor, preparando todo para que el agua sobrante se transfiera de manera efectiva.
A continuación, debe activar la función de centrifugado. Aunque muchos no la utilicen a diario, esta opción permite que el exceso de agua pase de la ropa a la toalla, acelerando considerablemente el secado. Según el sitio web Balay, el centrifugado es la fase del ciclo de lavado en la que el tambor de la lavadora gira a alta velocidad para extraer la mayor cantidad de agua posible de las prendas.
La duración de este proceso varía según el modelo de lavadora, el programa seleccionado e incluso la cantidad de ropa dentro del tambor, pero por lo general puede oscilar entre 10 y 30 minutos, logrando que la ropa quede mucho más seca y lista para el siguiente paso del secado.
Además, de acuerdo con datos del blog La Casa del Electrodoméstico, las lavadoras ofrecen distintos niveles de centrifugado según las revoluciones por minuto (rpm), lo que determina cuánta humedad se extrae de la ropa.
Por ejemplo, a 600 rpm se elimina alrededor del 20% del agua; a 800 rpm, un 40%; entre 1000 y 1300 rpm, entre 50 y 60%; y a 1400 rpm, más del 60%, dejando las prendas casi secas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a mayor velocidad, aumenta el riesgo de desgaste de las telas, por lo que tejidos delicados como la seda o los encajes deben lavarse en agua fría y evitar el centrifugado para prolongar su vida útil.