La conexión a internet se ha convertido en una parte esencial de la vida cotidiana. Desde el trabajo y el estudio hasta el entretenimiento, gran parte de las actividades diarias dependen del wifi o de los datos móviles. Sin una conexión estable, dispositivos como celulares, computadores, televisores inteligentes y otros equipos pierden parte de sus funciones o dejan de operar con normalidad.

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Por eso, cuando el servicio presenta fallas, los problemas no tardan en aparecer: páginas que cargan lentamente, interrupciones durante videollamadas, cortes en reuniones virtuales o dificultades para reproducir contenido en alta definición. Aunque en muchos casos se culpa al proveedor de internet, el rendimiento de la red también depende de aspectos como la ubicación del router, el número de dispositivos conectados y el estado de la red doméstica.

Sin embargo, más allá del desempeño de la conexión, existe otro aspecto que suele pasar desapercibido: la seguridad. El wifi no solo permite conectar todos los dispositivos de la casa, también puede convertirse en una puerta de entrada para los ciberdelincuentes si no está debidamente protegido.

Por esta razón, el router debería ser uno de los dispositivos más protegidos. Los delincuentes informáticos aprovechan cualquier descuido para acceder a la red y obtener datos personales o bancarios que luego pueden utilizar para cometer fraudes.

Los criminales informáticos se las ingenian para robar los datos más sensibles de los usuarios. Foto: Getty Images

Uno de los errores más comunes es utilizar una contraseña débil. Las claves cortas, fáciles de adivinar o basadas en información personal pueden ser descubiertas mediante ataques de fuerza bruta o con listas de contraseñas filtradas.

Expertos de Kaspersky recomiendan reemplazar la contraseña predeterminada del router por una más segura y cambiar también el nombre de la red (SSID), ya que el que viene de fábrica puede revelar el modelo del dispositivo y facilitar algunos ataques. Si es posible, también aconsejan ocultar el nombre de la red para que no aparezca de forma visible durante la búsqueda de conexiones disponibles.

Otra medida importante es utilizar un protocolo de cifrado actualizado, preferiblemente WPA, ya que protege la información que circula entre el router y los dispositivos conectados.

También conviene revisar la función WPS (WiFi Protected Setup), diseñada para conectar dispositivos de forma rápida mediante un botón físico o un código PIN. Aunque resulta práctica, esta característica ha presentado vulnerabilidades que pueden ser aprovechadas por los atacantes para ingresar a la red.

Muchas personas olvidan la contraseña del wifi y pierden acceso a internet en sus dispositivos. Foto: Montaje de SEMANA con fotos de Getty Images

Por ello, los especialistas aconsejan desactivar el WPS cuando no sea indispensable y conectar los dispositivos utilizando la contraseña habitual del wifi.

Corregir estos errores no requiere conocimientos técnicos avanzados, pero sí puede marcar una gran diferencia. Unas cuantas configuraciones básicas son suficientes para fortalecer la seguridad de la red doméstica y reducir las posibilidades de que los ciberdelincuentes aprovechen una vulnerabilidad para acceder a la información de los usuarios.