China presentó este año el barco portacontenedores más grande del mundo, una gigantesca embarcación de 400 metros de largo y 225.000 toneladas de peso. El buque, desarrollado por la empresa Nantong COSCO KHI Ship Engineering, inició sus primeras pruebas de navegación desde la provincia china de Jiangsu, marcando un importante avance dentro de la industria naval.
La nueva embarcación fue diseñada para funcionar con un sistema de combustible dual impulsado por metanol, una alternativa más limpia frente al uso tradicional de diésel. Con este proyecto, China busca impulsar un transporte marítimo más sostenible y reducir las emisiones contaminantes generadas por uno de los sectores más cuestionados por su impacto ambiental.
Además de su innovadora tecnología, el buque destaca por sus enormes dimensiones: más de 61 metros de ancho y una profundidad de 33 metros. También cuenta con capacidad para transportar hasta 24.168 contenedores estándar, convirtiéndose en el mayor portacontenedores de combustible dual a metanol construido hasta ahora.
Una de las principales innovaciones de este gigantesco portacontenedores es su sistema de doble combustible, que le permite operar tanto con diésel como con metanol. Gracias a esta tecnología, la embarcación puede adaptarse con mayor facilidad a rutas marítimas internacionales sin depender por completo de puertos con infraestructura especializada para combustibles alternativos.
El uso de metanol verde como fuente principal de energía permitiría reducir cerca de 150.000 toneladas de dióxido de carbono al año, además de disminuir casi por completo las emisiones de óxidos de azufre y reducir notablemente los óxidos de nitrógeno. Por esta razón, el metanol se posiciona cada vez más como una de las opciones más prometedoras del transporte marítimo.
La presentación de este gigantesco portacontenedores coincide con un periodo de gran expansión para la industria naval de China. Durante el primer trimestre del año, el país asiático lideró los principales indicadores mundiales relacionados con la construcción de embarcaciones, consolidando su posición como una de las mayores potencias del sector marítimo.
Los llamados barcos ecológicos tuvieron un papel clave dentro de los contratos obtenidos por el país. Más del 80% de los pedidos internacionales estuvieron relacionados con buques impulsados por tecnologías limpias y combustibles alternativos, entre ellos metanol, gas natural licuado, electricidad, gas licuado de petróleo, etano y amoníaco.
Expertos consideran que esta transformación responde a las metas globales de descarbonización promovidas por la International Maritime Organization, organismo que busca que la industria marítima alcance emisiones netas cero hacia el año 2050.