El Juan Carlos I (L-61) es considerado el principal buque de la Armada Española y el mayor navío militar construido completamente en España. Se trata de un barco anfibio multipropósito con capacidad para operar aeronaves, clasificado por la OTAN como LHD (Landing Helicopter Dock), es decir, que está diseñado para transportar helicópteros, aviones y tropas en diferentes tipos de misiones militares.
Esta embarcación posee un desplazamiento aproximado de 26.000 toneladas, una eslora de 231 metros y una manga de 32 metros, dimensiones que lo convierten en una de las plataformas navales más grandes de la flota española. En su interior trabaja una tripulación de 295 militares, entre ellos 31 oficiales, y además cuenta con espacio para trasladar hasta 1.500 personas, incluyendo personal adicional o tropas.

Dependiendo de la operación que se realice, el buque puede transportar distintos tipos de aeronaves. En misiones anfibias tiene capacidad para hasta 30 helicópteros, tanto medianos como pesados, como los NH-90 o Chinook. En cambio, cuando funciona como portaaviones ligero, puede operar entre 10 y 12 aviones Harrier, acompañados por un número similar de helicópteros para apoyar las operaciones aéreas y navales.
Aunque este buque fue creado para cumplir cuatro tipos principales de misiones dentro de la estrategia naval española. Una de ellas es actuar como buque anfibio, capaz de trasladar y desplegar unidades de la Infantería de Marina durante operaciones de desembarco, brindando apoyo logístico y operativo a las fuerzas en tierra.

Otra de sus funciones es servir como plataforma de proyección de fuerza. En este papel, el navío puede transportar tropas, vehículos y equipos de distintos ejércitos hacia zonas de operación, facilitando el despliegue rápido de personal militar en escenarios estratégicos o de conflicto.
El diseño del barco también le permite operar como base temporal para aviación embarcada. En este caso, funciona como una plataforma desde la cual despegan y aterrizan aeronaves utilizadas en misiones de proyección aérea, lo que amplía el alcance de las operaciones militares desde el mar.

Además de sus capacidades militares, el buque puede participar en tareas no bélicas. Entre ellas se incluyen misiones de ayuda humanitaria, evacuación de ciudadanos en zonas de crisis y apoyo médico en regiones afectadas por desastres naturales, donde puede operar incluso como hospital flotante.
A diferencia de una fragata, este navío no está equipado con misiles ofensivos, uno de los armamentos más potentes en combate naval. Sin embargo, sí cuenta con sistemas de defensa cercana destinados a responder ante posibles amenazas en el mar. Para ello dispone de cuatro ametralladoras Browning, dos ametralladoras MG y armamento individual como fusiles HK y pistolas para su tripulación.

El barco también integra modernos sistemas de detección y control. Entre ellos destacan el radar de exploración aérea LANZA-N, con un alcance aproximado de 250 millas, el radar de control aéreo ARIES y el radar de aproximación PAR.
A esto se suman equipos de guerra electrónica REGULUS y RIGEL, junto con el sistema de combate SCOMBA. Aunque fue construido en Ferrol, el buque se encuentra actualmente en la base naval de Rota, en Cádiz, donde forma parte de la Fuerza de Acción Naval y participa en ejercicios de preparación para distintas misiones.
